Los corruptos dan golpes bajos a las tareas para reconstruir a Irak Una auditoría revela que las autoridades de ocupación despilfarraron decenas de millones de dólares, no documentaron los gastos o lo hicieron con fraude. El caos permitió pagos con sobreprecios, obras mal realizadas y otras irregularidades.
APOYO SANITARIO • Una mujer reclama atención para un herido en el hospital de Hilla, el 2 de abril de 2003. La reconstrucción también contemplaba mejorar la infraestructura médica.
Dinero iraquí apostado en mesas de juego en las Filipinas. Millares gastados en una piscina que nadie usa. Un ascensor reparado de manera tan precaria que se precipitó al vacío y mató gente.
Una auditoría del Gobierno de Estados Unidos descubrió que las autoridades estadounidenses de ocupación derrocharon decenas de millones de dólares que se suponía debían usarse para reconstruir Irak. Lo hicieron con gastos no documentados y a veces con fraude descarado.
En algunos casos, los auditores recomendaron presentar cargos delictivos contra los autores.
Irak fue invadido en marzo del 2003 por EEUU y sus aliados que derrocaron a Saddam Hussein. Las tropas siguen allá sin fecha prevista para su retirada.
Los informes de las auditorías describen cómo las oficinas de la Autoridad Provisional de la Coalición, en la ciudad de Hilla, estaban llenas de fajos de billetes de 100 dólares extraídos de una caja fuerte sin documentación.
Revela que un agente guardaba casi 700.000 dólares en efectivo en un armario sin candado y menciona a un soldado de EEUU que perdió en apuestas en las Filipinas unos 60.000 dólares en fondos para la reconstrucción.
“Decenas de millones de dólares en efectivo han entrado y salido de las arcas de la Región Sur-Centro sin documentación sobre quién depositó ni retiró el dinero, ni por qué fue retirado”, dice un informe del inspector general especial para la reconstrucción de Irak, que está en medio de auditorías para el Pentágono y el Departamento de Estado.
Gran parte del primer informe se refiere a las contrataciones en el sector sur-centro de Irak, una de las regiones menos hostiles en el país. Todavía falta realizar las auditorías sobre los gastos de las autoridades de ocupación en el resto de Irak.
Las auditorías dan una muestra de la caótica ocupación encabezada por EEUU en 2003-04, cuando funcionarios estadounidenses inexpertos —incluyendo trabajadores en la campaña electoral del presidente George W. Bush— organizaron una misión para reconstruir la devastada economía iraquí. Pero la corrupción e incompetencia documentadas en el informe revelan que gran parte del esfuerzo —por bien intencionado que pretendiera ser— resultó un despilfarro.
El fracaso del esfuerzo de reconstrucción se ha visto confirmado por el aumento de una virulenta insurgencia antiestadounidense que a fines de enero llevaba cobradas las vidas de más de 2.235 soldados estadounidenses desde inicios de la invasión.
En algunos casos los auditores no hallaron vestigios del dinero en efectivo, gran parte del cual provenía de los ingresos petroleros iraquíes supervisados por las autoridades de ocupación.
“Esas deficiencias fueron tan significativas que nos impidieron cumplir nuestros objetivos”, dijeron los auditores refiriéndose a que las autoridades de EEUU en Hilla no pudiesen dar razón de 97 millones de los 120 millones de dólares en ingresos petroleros iraquíes que debían destinarse a proyectos de reconstrucción.
Una auditoría en octubre del 2005 halló documentaciones sobre el gasto de apenas ocho millones de dicha suma.
La negligencia resultó mortífera en por lo menos un caso. Tres iraquíes se precipitaron a la muerte en un ascensor en el Hospital General de Hilla que debió haber sido reemplazado por un contratista que recibió 662.800 dólares por su trabajo.
También en Hilla, las autoridades de ocupación gastaron 108.140 dólares para reemplazar bombas de alimentación y reparar la piscina olímpica de la ciudad. Pero el contratista se limitó a lustrar las cañerías viejas para hacerlas parecer nuevas y cobró el dinero. Cuando se llenó la piscina, el agua salió con un tinte marrón y hubo que cancelar su reapertura. Los informes no identifican a los contratistas.
Los auditores han pedido al embajador estadounidense que recupere un total de 571.823 dólares que los informes describen como exceso de pagos.
Dos agentes de la ocupación responsables de pagar a los contratistas salieron de Irak sin dar razón de más de 700.000 dólares cada uno. Cuando los auditores enfrentaron al supervisor de ambos y le preguntaron dónde estaba el dinero, éste intentó justificar a uno de los agentes con documentación falsa.
Un informe describe ilegalidades descubiertas en más de 2.000 contratos en el sector sur-centro de Irak por 88 millones de dólares. El personal de la ocupación o sus supervisados entregaron millones de dólares a compañías que nunca presentaron ofertas en licitación o a otras que nunca terminaron su trabajo. Dubai (Emiratos Árabes Unidos), AP
Gastos sin control
Pago • Sólo una cuarta parte de los 23 millones de dólares entregados a funcionarios de contratos y proyectos civiles y militares para pagar a los contratistas llegaron a éstos. Un contratista recibió 14.000 dólares cuatro veces por el mismo trabajo.
Academia • De los 7,3 millones de dólares invertidos en una academia policial cerca de Hilla, los auditores sólo constataron el destino de 4 millones. Dijeron que 1,3 millones se gastaron en construcciones de precio excesivo o en equipos no entregados. Faltaban más de dos millones de dólares.
Carros • El comando de seguridad gastó 945.000 dólares por siete Mercedes-Benz con poco blindaje como para Irak. Los auditores sólo pudieron localizar seis de ellos.