Un aroma a incienso emanaba desde los jardines de la residencia de la Embajada de Alemania, donde se festejó la Alasita en la Fiesta del Ekeko.
Decenas de personas respondieron a la invitación del embajador de la República Federal de Alemania, Erich Riedler, quien siguiendo la tradición de esta embajada también organizó este encuentro.
A la entrada de la casa, antiguas cholas paceñas regalaron estatuillas del Ekeko que luego fueron milluchadas en la humareda de la mesa de ofrenda preparada por un yatiri a fin de atraer a la prosperidad.
Después de este ritual, el embajador ch'alló con cerveza y pidió que los asistentes le acompañen con un efusivo ¡Jallalla! En ese momento, Riedler también habló sobre el trabajo de Alfonso Selligman, un diplomático que cumple su misión y a quien se le dio una cálida despedida.
La reunión continuó con la música del grupo Quiabaya y con los bailes típicos de la ciudad de La Paz. Llamerada, morenada, kullaguada y cueca fueron demostradas por grupos de danza nacional que además representaron, en escena, la celebración al Ekeko.
El buen ánimo del anfitrión se reflejó en sus constantes visitas a las mesas adornadas con aguayos para regalar euros, de Alasita, a los invitados.
Algunos chistes del comediante Gustavo Riveros pusieron el toque picante, algo más que el exquisito buffet de sabores nacionales que incluyó en el menú charquekán, saice, ají de lengua y otros manjares, los que fueron acompañados por cerveza o mocochinchi.
Para finalizar el almuerzo, helados de canela esperaban para ser saboreados por los asistentes.