Es posible que algunos sectores vean en Evo Morales sólo un Kerensky, (un momento en la transición hacia un gobierno radical indígena) o probablemente el hecho de que llegara el poder como llegó desencadene apetitos de poder largamente añorados en la certidumbre de que otros eran los elegidos.
Para algunos será lo último que le pudo pasar a una nación de tradición mestiza. No faltará quien piense que lo mejor era que Evo fuera electo a fin de que finalmente logre su propia caída. Para no pocos su gestión será sólo el interregno entre un error y la restitución del poder previo, sin embargo, ni los sectores que lo boicoteen, ni los mestizos que le teman, ni los oligarcas que lo cerquen, ni los palaciegos que lo acosen podrán volver al origen, Evo Morales inicia un punto de no retorno: one way ticket.
Es cierto por tanto que nada se logra soñando con bloquearle el paso, es más, sólo se pierde. Los bolivianos debemos ser capaces de hacer país de verdad, de mirar más allá de los acostumbrados límites de nuestras visiones particulares.
Una vez que la estructura racial del estado ha sido trastocada, se apertura la posibilidad de circulación general en el poder, así que los Mallkus heridos no se decepcionen, más temprano que tarde tendrán la responsabilidad de gobernar el país. Lo mismo pasará con los obreros y probablemente otros sectores de la sociedad boliviana.
El poder da para todos, y además, en una nación tan vasta y diversa no sólo da para todos, sino que además, para todo. La clave de todo esto es en verdad simple: fue una opción democrática. Nadie la impuso, es obra del pueblo, por ello todos podrán ser parte de la nueva Bolivia, sin embargo, precisamente por esta inigualable oportunidad histórica debemos unir fuerzas como nación más allá de nuestras diferencias.
Es cierto, también, que para muchos los cambios que se avecinan resultan inciertos, temibles. Quizás el nuevo contenido del Estado infunde demasiadas dudas. Lo mismo le pasó a Mandela y también a Lula. De alguna manera es natural, pero el acicate de nuestra confianza, el ícono de nuestra fe radica en que por primera vez, el 54 por ciento de los bolivianos votaron para hacer una nación de verdad.
Votaron mestizos, indígenas, clases medias, obreros y hasta burgueses votaron. Habrá que cuidarse de los extremos, de los racismos, de las vendetas históricas, de los espejismos utópicos. Habrá que mirar adelante (aunque a veces cueste) y no anclarse en el pasado, en los lamentos milenarios, en los fundamentalismos telúricos.
Habrá que ser más bolivianos que nunca y aprender a aceptar los unos y olvidar los otros, tendremos que entender que a pesar de nuestros desencantos y de nuestros temores; ahora o nunca, porque este boleto —como en la clásica balada de rock— no tiene retorno. One way ticket.
*Renzo Abruzzese es sociólogo.
San Valentín
“Valentín se rebela y afirmándose en su fe católica, opta por celebrar matrimonios en secreto”.
Visita a Santa Cruz
El Presidente de la República ha dado una señal positiva a todo el país con su visita a Santa Cruz y su reunión con los empresarios privados. Pese a que no ha exhibido un programa de gobierno, que no lo tiene, ha quedado una sensación nueva
Las nuevas izquierdas
Durante los dos últimos años se ha debatido con intensidad la llegada al poder, en América Latina, de partidos y líderes de izquierdas. Ese ascenso, previsible desde fines de la década de los noventa
Crecimiento productivo para todos
Una estrategia orientada a la reducción de la pobreza debe, necesariamente, mejorar la productividad de los pobres y buscar establecer vínculos entre ellos y los mercados.
A manera de ejemplo, los municipios productores de la quinua