Mientras que los vecinos y el dueño de un pitt bull ahorcaron al can por matar a un cachorro, la perrera municipal de la ciudad de Santa Cruz recibió a otros dos pitt bull y a un rottweiller para que sean sacrificados.
En el tercer anillo de la urbe cruceña, en el barrio Abaroa, un hombre rondaba el lugar ofreciendo a los vecinos a un pitt bull que al parecer fue robado.
Mientras él realizaba ese trabajo, el perro atacó a un cachorro, lo mordió del cuello y no lo soltó hasta matarlo. La gente y el dueño trataron de separarlos con palos, piedras y agua, pero no se pudo. Al final el pitt bull fue ahorcado por los presentes.
En la perrera, el examen de rabia de los dos pitbulls que atacaron a tres niños hace 10 días fue negativo. Sin embargo, sus dueños pidieron que los sacrifiquen. Ayer, un hombre llevó a su rottweiller para que lo maten, por miedo, dijo. Santa cruz, El Nuevo Día