Con un retraso de cinco horas comenzó el juicio oral contra los acusados del asesinato de la fiscal Mónica von Borries.
En la audiencia estuvieron presentes el español Javier Villanueva, Ricardo Borba y Freddy Hurtado. Mientras tanto, Marco Marino Diodato y Sandro de Carvalho, ambos prófugos de la justicia, fueron declararos rebeldes.
Ellos son los presuntos autores del asesinato, en febrero del 2004, de la fiscal Mónica von Borries.
Los abogados del español Villanueva explicaron que el motivo de la demora se debió a una descoordinación entre los policías, que debían buscar a su defendido en el departamento donde cumple con el arresto domiciliario.
Después de superar el percance, el presidente del Tribunal Cuarto de Sentencia, Luis Jaime Cruz, instaló la sesión y tomó juramento a los tres jueces ciudadanos, dos mujeres y un hombre, que junto al juez Uby Suárez componen el jurado mixto que analizará la causa y que dictará sentencia, probablemente en el término de un mes, según informaron fuentes judiciales. La audiencia se instaló a las 15.30 y la Fiscalía volvió a ratificar su acusación de asesinato contra Javier Villanueva, el italiano Marco Marino Diodato, los brasileños Sandro de Carvalho y Ricardo Borba, el boliviano Freddy Hurtado y otras dos personas no identificadas por los investigadores.
Los representantes del Ministerio Público pidieron 30 años de prisión para los acusados.
Entre los asistentes al juicio se encontraba el padre de Javier Villanueva, Francisco, quien expresó sus dudas sobre la imparcialidad del proceso y criticó la presencia de la hija de Mónica von Borries. "Es inexplicable la asistencia de la niña de 13 años a esta audiencia", dijo. Además, alegó que con esta medida lo que se pretende es generar pena y añadir aún más presión a un juicio que ya se presenta bastante duro. El Nuevo Día y EFE