Durante muchos años buena parte de los bolivianos, de los políticos, de los dirigentes sociales han expresado que Estados Unidos pasa todo su tiempo mirando qué hace y qué no hace América Latina, incluida Bolivia que sería una de sus preocupaciones más importantes.
Antes de las elecciones de diciembre del 2005 algunos de ellos lanzaron ideas tremendistas sobre la política internacional americana, indicaban que ese país preparaba tropas de invasión a Bolivia en el caso de que Evo Morales ganase las elecciones; los más sensacionalistas propalaban ideas que afirmaban que los cascos azules estaban listos en el Paraguay para invadir Bolivia por la misma razón.
Nadie que trate de entender la política internacional puede omitir la política americana, pues es preciso saber qué hace la primera potencia del mundo, es imperioso conocer qué piensa sobre Latinoamérica y sobre nuestro país; pero para eso es importante tener a mano los datos, mirar la información y no solamente recurrir al prejuicio.
En el último informe sobre el estado de la nación realizado por el presidente Bush todos pudieron entender las prioridades de política internacional de Estados Unidos.
Primero que nada, las referencias estuvieron dedicadas a la Guerra de Irak, ese fue el tema central y la preocupación primordial del Informe, luego se pudieron escuchar muchas, pero muchas referencias a Irán, a las preocupaciones sobre los temas nucleares.
De otra parte, hubo muchas referencias a Oriente Medio, a Palestina, a Hamas que es una temática de honda preocupación para los americanos. Después muchas referencias al control de su frontera con México, desde la frontera norte hasta la “frontera sur” que sería un lugar de penetración del terrorismo. Y por último temas internos referidos ante todo a la salud.
¿Dónde estuvo América Latina? ¿Dónde se escuchó algo sobre Cuba, sobre Venezuela? Simplemente no existió nada. En ese informe América Latina no estaba presente, lo cual quiere decir que el interés americano sobre este subcontinente es marginal y casi inexistente.
Los expertos en política internacional no saben si preocuparse o alegrarse por este desinterés estadounidense sobre este lado de la geografía mundial. Unos dicen, no es buen negocio que Estados Unidos no se preocupe por América Latina, pues eso debilita nuestras posibilidades de negociación política y económica; otros expresan que ese vacío de política americana implica la existencia de una oportunidad que debería ser aprovechada, lo cual está en consonancia con el giro político hacia el centroizquierda que se produjo en muchos países, incluida Bolivia.
Para efectos del diseño de la política internacional de América Latina y de Bolivia importa tomar en cuenta los datos que acabamos de describir; partir de ideas basadas solamente en prejuicios no podrán conducir a lograr eficacia en nuestro relacionamiento internacional. No somos el ombligo del mundo, ni una preocupación importante para Estados Unidos. Ese es el punto de partida, para bien o para mal.
*Carlos Toranzo R. es economista y analista político.
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