Del huachaferío populista de la asunción al mando de Evo Morales, estamos pasando, de golpe, a una situación por demás complicada: la denuncia de una conspiración para derrocarlo a sólo tres semanas de ocupar el Palacio Quemado. ¿Quién quiere tumbar a Evo Morales? Esto se lo debe preguntar todo el mundo sin tener una respuesta. Pero lo malo es que quien dice creer en un presunto complot para tumbarlo, y lo denuncia, es el mismísimo Presidente de la República, secundado por su vicepresidente, García Linera, que, pensábamos, era el hombre de la sensatez. Todo lo anterior es el eco que viene desde Venezuela, donde Hugo Chávez ya dijo que al “hermano” Evo no lo iban a dejar asumir el mando —aunque lo asumió en medio del jolgorio popular— y hora jura que no lo van a dejar gobernar porque traman contra él.
Dice Morales que quienes conspiran son algunas empresas transnacionales, que tienen el afán de desestabilizarlo para que no nacionalice los hidrocarburos. Pero, además, afirma S.E. que tuvo reuniones con el Alto Mando militar, que le informó cómo se estaba preparando la conjura. El Alto Mando no ha dicho nada sobre el particular a nadie que no sea S.E., lo que habría que demandárselo, porque si los militares saben que hay una conspiración en marcha, es su deber develarla. Por lo menos al Presidente le deberían avisar de esta maquinación con nombres y apellidos.
Pero, he ahí que García Linera, el hombre de la sensatez, se suma eufórico a la denuncia de su Presidente y afirma a los campesinos algo muy grave: “La lucha no ha terminado, tenemos que dejar sin aire a los adversarios, no hay que dejar respirar a los oligarcas (sic)…Los ‘k\'aras’ todavía siguen, no se han acabado, siguen teniendo fuerza y poder (sic)”. Y dice, además: “Ya hemos festejado el triunfo, hemos bailado, pero la guerra sigue”.
¿Qué bicho le ha picado al Vicepresidente? ¿Cómo es posible que esté alarmando a todo el país con fábulas de su imaginación? ¿Dónde ha quedado el hombre de la sensatez? Bolivia, finalmente, es un país de insensatos.
La semana pasada estuvo Evo Morales en Santa Cruz, reunido con los empresarios privados, abordando temas importantes. Los cruceños se quedaron conformes y hasta entusiasmados con la reunión. Pero, como sospechábamos, lo que deseaba el Presidente era decir lo que los empresarios querían oír. No se refirió a conspiración alguna, ni al “modus operandi” de la elección de constituyentes para la Asamblea, ni a la erradicación de la coca, ni a la nacionalización del gas que ya se da por nacionalizado por la letra de la propia Constitución.
Ahora viene con que lo quieren derrocar. Si los que le han avisado de la conjura son los militares, quiere decir que ellos no son los que le van a dar el trastazo. ¡Un alivio para S.E.! Si son las empresas petroleras, no sabemos si conspiran para enjuiciar al Gobierno ante tribunales internacionales, o si alientan una revuelta interna. En todo caso el Ministro de Hidrocarburos no ha denunciado ninguna asonada de los magnates del gas. Ahora, si es la oligarquía camba la que conspira, estamos ante una entelequia que no vamos a descifrar nunca.
Tenemos que pensar que todo esto tiene como fondo la Constituyente, y que la mentada conspiración no es otra cosa que incitar a los campesinos y movimientos sociales para que presionen desde las calles para que el MAS dé el jaque mate en el Congreso y se apruebe la convocatoria a la Asamblea a fardo cerrado. Esta sería una trampa muy grave que podría crear un caos popular nuevamente, que, se sabe, puede tornarse difícil de controlar.
Es mejor que Morales gobierne en vez de elucubrar complots, que Linera no piense en eternizarse con 500 años de poder al mero estilo totalitario y fascista, porque eso trae mala suerte. Y que los oportunistas que no faltan y que se han convertido en “apu-mallkus” blancoides, no se pavoneen soberbios, porque, si la Constituyente no acaba con la democracia este año, dentro de cinco seguro que los votos darán vuelta la situación como a una tortilla en la sartén.
*Manfredo Kempff es escritor y diplomático.
Un llamamiento al respeto y a la calma
Con creciente preocupación, estamos observando una escalada de las inquietantes tensiones provocadas por la publicación en periódicos europeos de caricaturas del profeta Mahoma que los mulsumanes consideran sumamente ofensivas.
Política americana
Durante muchos años buena parte de los bolivianos, de los políticos, de los dirigentes sociales han expresado que Estados Unidos pasa todo su tiempo mirando qué hace y qué no hace América Latina, incluida Bolivia que sería una de sus preocupaciones más importantes.
La gran apuesta
Parece ser que la apuesta grande del gobierno de Evo Morales es la Asamblea Constituyente, ya que la economía del país está en un estado saludable y aprovechando la resaca de su victoria en diciembre pasado
Urge mejorar en la Cancillería
La Cancillería, fuera de no dominar su oficio, indirectamente sugería que nos atuviésemos a las intrincadas maneras de las agencias.