La mañana de ayer la maternidad Percy Boland, en Santa Cruz, se convirtió en un campo de batalla en el que al menos 30 gendarmes municipales intentaron desalojar a los empleados del nosocomio que cumplían un segundo día de paro para exigir que sus aportes a las AFP sean cancelados y para reclamar sus vacaciones pendientes desde el 2002.
A las 7.30 llegaron más de 30 gendarmes hasta la maternidad, abrieron las puertas e intentaron desalojar al grupo de trabajadores de salud, quienes cumplían el segundo día de paro de actividades en protesta por la falta de atención a sus demandas.
En la última semana, la actuación de los uniformados municipales fue criticada en Santa Cruz porque en el barrio Alto San Pedro golpearon a un hombre cuando clausuraron, por cuarta vez, una chichería; y en la Unifranz los gendarmes sacaron a golpes a quienes limpian el edificio, en el forcejeo fracturaron la nariz de un hombre.
Como en esas dos oportunidades anteriores, ayer hubo violencia. No sólo volaron palos, muebles y piedras, sino que los trabajadores echaron residuos hospitalarios mientras los gendarmes repartían puñetes y patadas. Varios salubristas, uniformados y periodistas quedaron heridos hasta que alguien echó agua caliente, y sólo así pararon las agresiones y un grupo de la Policía tomó el control del lugar.
Por la tarde, los dirigentes de los trabajadores en salud de Santa Cruz presentaron una querella contra el municipio, acusándolo de lesiones.
El alcalde cruceño, Percy Fernández, aseguró que el hecho fue magnificado por los medios de comunicación y añadió que investigará para sancionar a quienes agredieron a los guardias municipales y a quien echó agua caliente. Santa Cruz, El Nuevo Día