La hiperinflación boliviana de 1984 y 1985 fue una de las más altas en la historia del mundo. Entre mayo y agosto de 1985 los precios crecieron en un 60,000 por ciento. Jeffrey Sachs, profesor de Economía en la Universidad de Columbia y asesor económico del gobierno boliviano que paró la hiperinflación, identificó como la principal causa las altas tasas de impresión de dinero. El Gobierno, al verse ante la imposibilidad de obtener créditos internacionales y luego del colapso del sistema tributario, recurrió a aumentar la oferta monetaria.
La relación entre cantidad de dinero e inflación era conocida por cualquier (buen) economista en 1983. Esto implica que la hiperinflación boliviana era sin duda evitable si es que los responsables de la política monetaria de ese entonces hubieran sabido economía. Lamentablemente para tomar decisiones que afectan la economía de un país se necesita más que buenas intenciones.
¿Cómo se manejan las políticas económicas en países desarrollados? La cabeza del Consejo de Asesores Económicos de Clinton fue Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía. Entre el 2003 y el 2005, este cargo fue ocupado por Gregory Mankiw, profesor de Economía en Harvard y autor de la serie de libros de economía más utilizados en el mundo. Lo propio sucede con cualquier país desarrollado. Claramente Estados Unidos no es un buen ejemplo para las políticas del actual Gobierno boliviano, pero un asesor económico no necesariamente debe ser “neoliberal”, sino, sin serlo, debe entender temas claves de economía como incentivos, comercio internacional, política monetaria, laboral, regulación e impuestos, entre varios otros.
Hay que ser claros, si bien Evo Morales ganó por su carisma y la necesidad de cambio, muy poco se sabía sobre sus políticas económicas. El mundo está muy avanzado en lo referente a teorías y estudios de países en desarrollo que muestran cuáles políticas son más efectivas que otras, cuáles dieron resultado y cuáles son un total fracaso.
Entre conocedores del tema, existe un consenso básico sobre políticas como el salario mínimo, impuestos y redistribución de ingresos, el riesgo de tener bancos estatales, productividad, retribución e incentivos, sistemas de regulación y reglas claras para las inversiones. Estos son temas en los que no podemos cometer errores como los que generaron la hiperinflación de los años 80.
La economía es frágil y necesita de alguien que sepa cómo cuidarla. El poder asesorarse de personas actualizadas y conocedoras del tema económico es clave para la actual administración, especialmente cuando se quieren llevar a cabo cambios tan profundos. Con el apoyo más grande de los últimos 20 años, el actual Gobierno está en una posición envidiable para poder tomar decisiones.
Las necesidades son claras y las conocemos todos, los medios no lo son y necesitamos entender todos los efectos que una política económica puede tener antes de decidir implementarla.
*Diego A. Escobari es economista y actualmente postula a un PhD en la Universidad de Texas, EEUU.
¿Bajón en la bolsa indígena-populista?
Igual que en las bolsas de valores bursátiles, en la política algunos sucesos causan efecto de dominó. A la rotunda victoria electoral de Evo Morales en Bolivia, por ejemplo, siguió el ascenso de Ollanta Humala en las encuestas.
Cuidado con el Estado
En las últimas semanas el Gobierno ha dado señales claras de su determinación de dar al Estado un nuevo rol dentro de la vida económica y política del país. Estas señales están dirigidas a la constitución de un Estado más fuerte