El fútbol le saca la roja al racismo En Italia, Inglaterra y España, los brotes xenofóbicos aumentan en los estadios. La FIFA y la UEFA toman medidas para extirpar este mal que sin embargo se niega a dejar las canchas. Los jugadores de color son las primeras víctimas en Europa.
El 15 de enero el delantero africano Samuel Eto’o fue aludido racialmente por el técnico del Athletic de Bilbao, Javier Clemente, y el 29 de ese mes pancartas con mensajes nazis se enarbolaron en el partido entre Roma y Livorno por el fútbol italiano.
El racismo ingresó sin permiso a las canchas de fútbol y tanto la FIFA como la Unión Europea de Fútbol Asociado (UEFA) se muestran cada vez más preocupadas por estos brotes que podrían emerger en el Mundial.
Tras aquel compromiso entre Roma y Livorno, la Federación Italiana determinó que los romanos jueguen un partido a puertas cerradas como castigo por los incidentes. Esto fue una muestra nada más de que el fútbol está dispuesto a mostrarle la tarjeta roja al racismo en las canchas.
El partido Roma-Livorno estuvo marcado por el despliegue en una de las tribunas, ocupada por hinchas “ultras” romanos, que desplegaron banderas nazis y una pancarta con la divisa de los SS hitlerianos (“Gott mit uns”, o sea “Dios está con nosotros”), además de amenazar con el “horno crematorio” a los rivales.
El juez de la Liga decidió posteriormente en un comunicado que: “la exposición, varias veces durante el partido, de pancartas y banderas haciendo la apología del régimen nazi o fascista y de otra evocando el genocidio del pueblo judío será castigado”.
En Inglaterra, cuna de los hooligans (gamberros) en el fútbol, las formas que adopta el racismo han cambiado. El racismo ostensible entre los aficionados trasladado luego contra los jugadores negros, frecuentes en los años setenta y ochenta, han vuelto en los últimos años gracias a las intensas campañas públicas, aunque es evidente que los viejos prejuicios raciales contra los extranjeros nunca desaparecen.
En noviembre del año pasado, el balompié europeo se sacudió, cuando fanáticos españoles hicieron ruidos guturales —como de chimpancés— cada vez que futbolistas negros de la selección inglesa tocaban el balón en el Santiago Bernabéu, donde se jugaba un partido amistoso.
Preocupados por esto, en noviembre último, delegados de la UEFA se entrevistaron con parlamentarios europeos. El tema no fue el Mundial de Alemania, sino el mal que se niega a abandonar los estadios: el racismo y la xenofobia.
Esta entidad anunció en ese momento la aplicación de severas medidas, que incluían multas, clausura de estadios y la suspensión del partido donde se escucharan cánticos racistas y antisemitas.
Pero el racismo no está sólo en las gradas. El seleccionador español, Luis Aragonés, llamó “negro de mierda” a Thierry Henry para “inspirar” en una práctica a uno de sus dirigidos, José Antonio Reyes.
También está entre los periodistas. El comentarista inglés Ron Atkinson calificó de “lazy nigger” (negro holgazán) al francés Marcel Desailly, el ex jugador del Chelsea, cuando creía que no lo estaban registrando los micrófonos.
Ante ello la UEFA y la FIFA participaron de la reunión mundial “Unidos contra el racismo”, que se cumplió el 31 de enero en España.
En aquella cita el secretario general de la UEFA, Lars-Christer Olsson, pidió que el racismo no entre en el fútbol, “algo que ya sucede en la sociedad”, y destacó el potencial del “deporte rey” como elemento clave en la lucha contra las actitudes xenófobas en el mundo.
“Tenemos que tener mentes en las que el racismo no tenga cabida”, dijo Olsson, quien aseveró que “el deporte puede ayudar a que se produzca un cambio. No podemos permitir que el racismo se introduzca en el fútbol, hecho que ya sucede en nuestra sociedad”.
El ex jugador del Chelsea y del Celtic Paul Elliot, quien trabaja ahora en la Comisión para la Igualdad Racial en Inglaterra, afirmó que ha “visto cómo la gente lanzaba plátanos a los futbolistas” y ha “oído muchas veces el sonido del mono”.
Se viene el Mundial de Alemania, todo el planeta estará atento a quién será el segundo campeón del siglo XXI, pero también otras miradas fijarán su atención para denunciar al racismo que pese a la roja que la FIFA le mostró, aún se resiste a dejar los estadios de fútbol. Marcas-AFP-EFE-DPA-BBC
Desábato pagó con la cárcel el insulto al brasileño Grafite
E l 14 de abril del 2005 el fútbol sudamericano se estremeció con el caso del jugador argentino Leandro Desábato que insultó “negro de mierda” al brasileño Grafite durante el partido que Sao Paulo le ganó 3-1 a Quilmes por la Copa Libertadores en Brasil.
Los testigos Fabio Bolla y Eduardo Sorrentino acusaron a Desábato de manifestar “insultos racistas” en contra de Grafite. Posteriormente, el argentino fue detenido por parte de la Policía brasileña, generando un gran desconcierto y temor en el ámbito futbolístico de Argentina y Brasil, los dos grandes de la región.
Desábato pagó por el hecho al haber sido encarcelado y pagado una fianza de $us 4.000, y ser proscripto de jugar en la Libertadores para el resto de su carrera deportiva.
Los clubes brasileños siempre se quejaron de que en sus encuentros con sus rivales argentinos, éstos se mofan y se burlan. La Conmebol castigó a Desábato y advirtió que no perdonará más estas actitudes.
Pelé superó con calidad los ataques al color de su piel
E l tricampeón brasileño Pelé y el campeón Tostao superaron con calidad los ataques racistas durante sus épocas de jugadores en los 50, 60 y 70.
“A mí me decían de todo cuando jugaba y eso me motivaba para jugar mejor”, señaló el ex astro mundial. Pelé estimó que el tema se agrandó y que debería haberse solucionado dentro del fútbol.
Por su parte, el ex jugador y hoy periodista, Tostao, señaló que “incidentes semejantes siempre existieron en el fútbol y deben tratarse a nivel de la justicia deportiva. Las ofensas a Grafite fueron una clara manifestación de racismo del jugador argentino”.
La figura de Pelé fue utilizada de manera burlona y permanente en el programa “La Noche del 10”, de Diego Armando Maradona, que el 2005 se emitía en Sudamérica.
Los insultos siguen y pocos se atreven a denunciarlo y en una ocasión se dijo que hasta los árbitros ofenden a los jugadores negros.
El domingo 29 de enero durante el partido Roma-Livorno pancartas y banderas nazis se enarbolaron en el estadio del club capitalino.
Pelotazos
nike lanza pulseras contra la xenofobia Nike, la firma deportiva, lanzó el 2005 la campaña “Levántate y di ¡basta!” en respuesta a los brotes de racismo aparecidos en el fútbol europeo. El emblema elegido es una doble pulsera blanca y negra que algunos jugadores blaugranas, como Ronaldinho y Puyol, ya lucen en sus muñecas. Las pulseras siguen a la venta en Europa.
blatter defiende a los futbolistas ingleses El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, admitió que habría apoyado a los jugadores ingleses si éstos hubieran decidido marcharse del terreno de juego ante los abusos raciales sufridos en Madrid en noviembre pasado. “Yo hubiese entendido una decisión así. Habría apoyado su partida”, dijo Blatter durante una entrevista para la BBC.
un italiano festeja su gol como un fascista La Federación Italiana de Fútbol investiga aún al capitán del Lazio, Paolo Di Canio, por haber celebrado el triunfo de su equipo 3-1 frente al Roma el 2005, con un gesto que recordó el saludo fascista. La imagen de Di Canio con el brazo en alto y la palma de la mano abierta festejando frente a los seguidores del Lazio apareció en los periódicos.
un estudio dice que el flagelo afecta a todos El racismo es un flagelo que afecta virtualmente a todos los países del mundo. En pleno siglo XXI, virtualmente ningún país del mundo está libre del azote del racismo. Tal es una de las conclusiones del informe de Amnistía Internacional, AI, sobre racismo y administración de justicia, el cual fue presentado en Londres, Inglaterra, el 2001.