Collares multicolores, mujeres dispuestas a enseñar sus pechos y un ambiente festivo que lo invade todo son las características de esta celebración.
Redacción Fotos: Reuters
Nueva Orleans celebra el Mardi Gras, su famoso carnaval, pese a la destrucción dejada por el huracán Katrina, la miseria, las amargas controversias y un nuevo debate abierto sobre pobres y ricos, blancos y negros.
El espectáculo debe continuar. Aunque sólo un cuarto de la población damnificada ha regresado y aún hay miles de casas en ruinas, esa fue la decisión tajante de las autoridades. Cancelar el Mardi Gras, y más en el 150 aniversario del carnaval, ´hubiese sido una capitulación, una señal de que nos hemos dado por vencidos´, dijo el alcalde Ray Nagin en el momento de cortar un pastel cubierto de azúcar con los colores verde (fe), púrpura (justicia) y dorado (poder) en una ceremonia que marcó el ansiado inicio de la época de los disfraces.
El punto culminante será el 28 de febrero, el Mardi Gras (martes grosero), el día antes del Miércoles de Ceniza, cuando todo llega a su fin.
El origen del Mardi Gras La primera celebración documentada del carnaval de Nueva Orleans data de 1857, cuando un club privado conocido como Mystick Krewe of Comus organizó un gran baile de disfraces. Desde entonces, las peñas —llamadas ´krewes´ en honor a ese primer festejo—, entendidas como sociedades de membresía exclusiva, eligen sus reyes y sus reinas, y organizan los desfiles de Mardi Gras.
Cada una tiene su propio desfile, que lleva su nombre. Y, mientras festejan, sus miembros lanzan una gran variedad de objetos al público: collares multicolores, medallones con el nombre de la peña, tazas de plástico decoradas, juguetes baratos y otras cosas más que curiosas, como algunas prendas íntimas.
Pero esta práctica no es nueva, se remonta al siglo XIX. Hasta los años 60 la mayoría de los collares eran de cristal, fabricados en Checoslovaquia. A éstos se les reemplazó por otros más baratos y menos frágiles, elaborados en Hong Kong y Taiwán, y más recientemente se empezaron a importar de China. El hecho de que el costo de los collares y los juguetes haya bajado permite ahora que se lancen en mayores cantidades.
Asimismo, también desde la década de los 60, es habitual que las mujeres destapen y enseñen sus pechos a la multitud a cambio de los collares multicolores, muy populares. Y, aunque los residentes consideran que la práctica es indecente, se transige en el caso de los turistas.
Entre los mejores del mundo Cada año, este carnaval atrae a más de un millón de turistas a Nueva Orleans y genera más de un billón de dólares para la ciudad. No en vano, rara vez se ha cancelado —la última fue durante la Guerra de Corea— y junto con el de Río de Janeiro, el de Venecia y el de Colonia está considerado uno de los más conocidos en todo el mundo.
Así, la población de Nueva Orleans se duplica gracias a los turistas que llegan para disfrutar la fiesta.
El viernes por la noche se puede observar el enorme desfile de Krewe of Hermes y el satírico de Krewe D\'Etat, además de otros más pequeños como el del French Quarter Fairy Fey y el de Krewe of OAK.
El sábado, por su parte, incluye varios más durante el día, como el de Krewe of Tucks, y en la noche se produce el más grande y espectacular de todos, el Krewe of Endymion.
El domingo, mientras, se puede saborear el de Okeanos y Toth durante el día, el megadesfile de Krewe of Bacchus en la noche y los de Endymion y Bacchus, muy tradicionales, incluyen a actores de cine, cantantes y otra gente famosa.
El lunes se conoce como Lundi Gras (lunes gordo) y los reyes del Club Zulu de Beneficencia y Placer junto con la peña de Krewe of Rex llegan a las orillas del río Mississippi, al inicio de la calle Canal. Luego, allá se organiza una fiesta que dura todo el día.
Finalmente, el martes a medianoche un escuadrón de la Policía montada, a caballo, empieza a despejar la calle Bourbon, lo que significa que ya ha finalizado el Mardi Gras y ha comenzado la Cuaresma.
Una mirada distinta Con todo, pese al ambiente festivo, también hay críticos de la celebración del Mardi Gras, que reúne a más de 14.000 bailarines cada año, pues según rumores no confirmados, miles de víctimas que están alojadas en hoteles tendrán que dejar sus camas a los turistas que lleguen para este carnaval.
La organización de activistas negros NAACP, por su parte, cree que es una señal equivocada ´celebrar cuando muchos no pueden ni volver a sus casas´.
Pero para el Alcalde y quienes lo apoyan este tipo de controversias son un motivo más para no abandonar el Mardi Gras. El carnaval es necesario a nivel psicológico para los ciudadanos, argumentan, ´como una especie de terapia de grupo´. Con datos de Wikipedia, Clarín, DPA y Nueva Orleans