¿Camarilla o grupos de gran peso? Unos hablan de agrupaciones afines, otros de líderes de peso y cuando su actitud es negativa, le llaman camarillas. Lo evidente es que en un equipo de fútbol los jugadores alcanzaron poder y decisión.
Un talentoso volante esperaba arreglar un nuevo contrato en las oficinas del club liguero.
Un periodista le preguntó extrañado: ¿Por qué no tuviste regularidad el año pasado? El jugador respondió y sorprendió: ´¿qué quieres que haga?, si en mi puesto estaban los que armaban el equipo y además les fue bien, quién podía reclamar´.
A juicio de dicho futbolista, el plantel estaba “dominado” por jugadores de peso, que incluso, en esa temporada, sacaron a algunos técnicos del conjunto.
¿Qué poder está alcanzando el jugador de fútbol dentro y fuera de la cancha?, ¿realmente se forman y actúan las camarillas?, ¿hay camarillas positivas y negativas como cuentan algunos?
Según el diccionario de la Lengua Española Espasa Calpe, camarilla es un conjunto de personas que influyen subrepticiamente (ocultamente) en los asuntos de Estado o decisiones de alguna autoridad superior.
La camarilla es asumida en el ámbito futbolero precisamente con esa connotación negativa.
Gran parte de ellos no quieren hablar del tema y quienes lo hacen, piden al periodista guardar su nombre en reserva.
Un ex dirigente de Bolívar, que prefirió el anonimato, contó que hace dos décadas el club tuvo un grupo de peso, que no fue camarilla, porque se trató de talentosos que jugaron para el club.
El directivo se animó a afirmar que jugadores emblemáticos como Carlos López, Jorge Hirano, Juan José Urruti, Carlos Borja, Vladimir Soria y Fernando Salinas “fueron los líderes positivos”.
En la década del 80\', Bolívar fue campeón cinco veces y en los 90\' repitió esa hazaña. En 20 años ganó 10 títulos. Ese grupo se cansó de ganar campeonatos.
“Si quieren fue una camarilla positiva, porque eran de esos jugadores que influyeron siempre para sacar adelante y nunca para atrás, pase lo que pase”, contó el directivo académico.
Sin embargo, el mismo dirigente admite que no todo fue una taza de leche y recordó un hecho. Llegó al plantel el argentino Daniel Kenig, con varios pergaminos y talento. Su sueldo era uno de los más altos, pero al final tuvo que dejar la entidad.
El dirigente recordó que nunca tuvo empatía con el nuevo grupo que había en el club, que no le pasaban la pelota, que no lo habilitaban, y al final se fue.
El año pasado, el mismo día que Real Potosí quedó eliminado de acceder al hexagonal liguero, el presidente de la entidad apuntó a los jugadores más experimentados de su plantel.
“A Real Potosí no lo eliminaron los rivales, sino la camarilla que actuó en contra del club, pero sobre todo de la ilusión de la hinchada del club”, dijo Samuel Blanco, presidente del club.
El directivo denunció que su equipo y la afición potosina fue víctima de un grupo de jugadores que actuaron en contra.
´Quiero ver qué dice Fabol, ahora que el daño económico es irreversible´, denunció enfático.
Luego de esa revelación, fueron despedidos varios jugadores y el club quedó cesado.
Posteriormente, el mismo dirigente admitió que el jugador alcanza un poder cada vez más fuerte y que al velar sólo por sus intereses, pone en peligro a la entidad en un fútbol donde escasean los recursos económicos.
“A este paso, dónde quedarán los clubes”, preguntó Blanco.
La influencia de las barras
Los hinchas atigrados presionaron para que Coelho y Cristaldo vuelvan, y lo lograron. El líder de una de las barras de Oriente Petrolero se le acercó al técnico, acompañado de un grupo de “hinchas” y encaró al profesional en plena práctica de fútbol.
Se supo que al margen de algunos conceptos fuertes y “sugerencias” del líder de la barra, no pasó más nada, sobre todo —se dijo en su momento— porque los medios de comunicación estaban presentes y fueron testigos pasivos de esa situación.
El barra brava dijo que sólo vino a saludar al técnico y pedirle que saque adelante al club. Por su parte, el entrenador, primero aclaró que él no iba aceptar presión alguna de nadie y que antes prefería irse. Antes de que se cumpla el mes de dicho encuentro, el entrenador dejó el club.
Hace casi un mes, en La Paz quedó demostrado que las barras ganaron terreno e influencia en algunas decisiones.
Aún están frescos los casos de Sandro Coelho y Luis Héctor Cristaldo, quienes a principio de año no estaban en planes de The Strongest, pero la decisión no gustó a la Ultra Sur, que mediante cánticos alusivos y otros, lograron el retorno de ambos.
Consultado por diversos medios sobre este poder de las barras, Reynaldo Calatayud, presidente de la Ultra Sur, sostuvo que el apoyo es decidido y sin prebenda alguna de por medio.
“Con orgullo puedo decir que nosotros estamos lejos de las cosas que pasan en otros países, donde se habla de pago de dineros para apoyar a uno y otro o peor aún para lastimar a alguien”, señaló el directivo de la barra.
Insistido por el protagonismo que alcanzaron las barras, Calatayud replicó que su límite es el del fiel aliento y nada más.
“Si nosotros influimos como dicen, pienso que los dirigentes estarían de más. Nosotros sólo alentamos, pero eso sí, con mucho conocimiento de causa”, reiteró el barrista aurinegro.
Consultado del por qué la barra reaccionó de mala manera con su actual entrenador y casi logra su objetivo, tal como sucedió con el antecedente de los jugadores citados, agregó.
“Reconocemos en (Víctor) Barrientos a un gran técnico, de eso no podemos discutirle, pero él nos mencionó una cosa y se hizo otra, además los resultados mandan en cualquier club”, concluyó.
Una historia casi similar se tuvo en Santa Cruz, cuando se recuerda el idilio de un sector importante de la hinchada de Oriente Petrolero con el brasileño Murilho Cazagrande, quien este año juega en el Vitoria de su país, la parcialidad le dio su respaldo hasta lograr su regreso.
Pelotazos
reuniones • Los hinchas oficiales llegan a los entrenamientos, conversan con los técnicos, y con los jugadores, quienes son amigos.
problema • Cuando el técnico o el jugador no responde como pretenden los hinchas oficiales, vienen las represalias a través de cánticos ofensivos hacia el futbolista, que luego cambia.
respeto • Los dirigentes de los clubes consideran la importancia de las barras, quienes llegan a ser los instrumentos para alentar y/o criticar a quien les dé la gana.
Fabol no tiene receta para una sanción
Medidas La directiva explica que la entidad no puede sancionar a los camarilleros de clubes. Futbolistas Agremiados de Bolivia (Fabol) no puede hacer nada cuando en un plantel surgen camarillas, de aquellas que van contra los intereses de la entidad que los cobija.
La explicación del ejecutivo de Fabol, David Paniagua, es sencilla, tomando en cuenta de que la agremiación no puede entrometerse en las políticas internas de los clubes, quienes son los que deben normar el comportamiento de sus futbolistas.
Paniagua comentó más bien que la entidad intenta reglamentar y penalizar las faltas al interior de los diferentes equipos y de su grupo de jugadores, pero quienes tienen que poner las cartas sobre la mesa en este aspecto son los diferentes equipos.
El presidente de Real Potosí, Samuel Blanco, se enfadó el año pasado con los ejecutivos de Fabol, porque entendía que influyeron negativamente en sus jugadores y fue más allá al mencionar que la ´camarilla´ del plantel lila había generado la mala campaña de la temporada.
Paniagua, a propósito de las acusaciones del titular de Real Potosí, recuerda que en esa oportunidad sólo se reunieron con los jugadores del plantel lila a quienes hablaron tan sólo de la cuestión gremial, derechos y obligaciones, además del estatuto del jugador.
´Es imposible que nos metamos en otras cosas, porque Fabol busca que el fútbol boliviano salga del pozo con actitudes positivas´, dijo el dirigente.
Paniagua recordó que la entidad hasta la fecha no ha abordado el tema, que se entiende tiene que ser visto desde el lado positivo. Rememoró que en su etapa futbolística, junto a Silvio Rojas, Andrés Gallardo y Milton Melgar conformaron un grupo que intentaba cumplir los diversos objetivos deportivos. Y lograron varios halagos y títulos.
´Lo malo es cuando se retacea el trabajo en los entrenamientos y cuando se ve algo malo en la cancha´, acotó.
lo positivo • David Paniagua recuerda su etapa de futbolista, donde se formaron grupos para ganar los encuentros.
lo negativo • Sin descartar su existencia, David Paniagua mencionó que cualquier acto contrario a los intereses de un club debe ser sancionado.
La entrevista a: [Javier Ortuño, dirigente Bolívar]
“Es normal que haya camarillas”
Es uno de los dirigentes de trayectoria en el fútbol profesional. Por varios años, ha visto una serie de cosas en un vestuario, o en un campo de entrenamiento. Javier Ortuño, con la experiencia que tiene, dice diversas verdades.
¿Hay camarillas en el fútbol? Siempre han existido las camarillas, y siempre van a existir. La llamamos así, porque se trata de gente que está mucho tiempo en una institución. En el caso de Bolívar habían grupos que estaban tres, cuatro, cinco años, y ellos, de por sí manejaron el equipo.
¿Cómo califica eso? Como normal, que sucede en cualquier institución del mundo. Por ejemplo, podemos hablar del Real Madrid, donde jugadores que están mucho tiempo, como es el caso de Roberto Carlos, Zidane, Ronaldo, Hierro son los líderes naturales y mandan.
¿En Bolívar hubo camarillas? Cuando son positivas, no las llamaría así, sino grupos de peso y éxito. Raúl Álvarez, Taritolay, Vargas fueron grandes líderes, posteriormente Borja, Urruti, Soria, Salinas, Hirano, todos grandes jugadores. Ellos tienen derecho sobre el equipo, por el tiempo, y por lo jugadores que son.
¿Y qué sucedía? Venían buenos jugadores y les pedían explicación a ellos, pero igual se esforzaban el doble.
¿Supo usted de camarillas negativas? Sí, conocí algunos casos. Porque usted sabe que las camarillas derriban técnicos, y lo hacen de una manera muy fácil.