Evo Morales actúa como un dictador. Ha aceptado ser ratificado como líder máximo de las seis federaciones de cocaleros en el Octavo Congreso Nacional Cocalero de Cochabamba cuando ejerce el cargo de Presidente de la República. Evo Morales actúa como un dictador. Ha aceptado ser ratificado como líder máximo de las seis federaciones de cocaleros en el Octavo Congreso Nacional Cocalero de Cochabamba cuando ejerce el cargo de Presidente de la República.
Esto demuestra no sólo una falta de ética sino que vulnera la CPE ya que hay una incompatibilidad legal entre ambos cargos. Evo no debe representar a un sector cuando le toca asumir el rol de presidente de todos los bolivianos.
Sigue actuando como un líder sindical y no como un Primer Mandatario. Evo, que actúa como portavoz del Gobierno, ha hecho una serie de acusaciones sin tener pruebas. La primera fue contra las transnacionales a las que sindicó de estar conspirando contra su gobierno. Luego acusó de actos de corrupción en el Servicio Nacional de Caminos lo que provocó la renuncia de su presidente quien arguyó que la documentación presentada en su contra no constituía prueba alguna. Evo también dijo que los vocales de la Corte Nacional Electoral administraron mal la depuración de electores en las últimas elecciones. La más grave fue contra los exportadores de bananos a quienes acusó de camuflar cocaína entre los plátanos en unos camiones. Esta declaración habría sido por un problema personal que tuvo en el pasado con el exportador bananero Miguel Zambrana. Éste, en una oportunidad, abofeteó a Evo (cuando era dirigente sindical) y en otra le rompió su pasaje de avión por perjudicarlo en sus exportaciones con los bloqueos de caminos. Lo serio de esta acusación es que la primera autoridad del país acepta que en Bolivia existe el narcotráfico; estigmatiza a todo ese sector exportador como narcotraficantes; y daña a dichos empresarios que ofrecen productos alternativos a la coca y ahora no encontrarán mercados. El Ejecutivo admitió que se trataba de un solo camión mientras los acusados alegaron que la droga se hallaba en las llantas de auxilio y no en las cajas con fruta. Esta cadena de acusaciones sin pruebas y de contradicciones en las autoridades da muy mala imagen al Gobierno.
Por otro lado Morales ha decidido, como dirigente sindical en el Congreso Cocalero, que se dará un cato de coca (1.600 mts2) ya no por familia sino por afiliado, que son 40 mil, lo cual aumentaría la producción al doble.
Evo empezó con buen pie. Tras haber ganado las elecciones, realizó un exitoso viaje por el mundo donde obtuvo apoyo de muchos gobiernos amigos.
Ahora, sin embargo, está cambiando de rumbo y cometiendo errores en su política interna. No necesita parcializarse con los cocaleros más aún si obtuvo una victoria arrolladora del 54% en las urnas y no tiene oposición.
Debe tener una visión más amplia, la de un estadista y dedicarse a temas prioritarios para Bolivia como atender las demandas regionales; llevar a cabo la Asamblea Constituyente; buscar nuevos mercados para el gas; suscribir acuerdos de libre comercio; atraer inversionistas para generar empleo y así sacar a nuestro país de la pobreza e insertarlo en el contexto internacional.
*Verónica Ormachea G. es periodista.
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