El presidente ecuatoriano, Alfredo Palacio, declaró la noche del martes el estado de excepción en la provincia amazónica de Napo para intentar frenar una violenta protesta de sus habitantes, que reclaman al Gobierno los servicios que prometió a la región.
Se dispuso que el territorio de Napo sea considerado “zona de seguridad” y suspendió varios derechos ciudadanos en esa jurisdicción, donde se asienta una buena parte de la industria petrolera nacional. El 95% de los campos de producción de petróleo en Ecuador está en las provincias de Napo, Sucumbíos y Orellana. Pese a que de esas regiones sale la mayor riqueza del país, sus habitantes carecen de alcantarillado, agua potable, infraestructura sanitaria, vialidad, educación y vivienda. Quito, EFE