El estado de California, EEUU, canceló de manera indefinida la ejecución de Michael Morales tras notificar que no podía cumplir con la exigencia judicial de que se llevara a cabo con la presencia de personal médico.
Los dos anestesistas designados para participar en el proceso se negaron a hacerlo alegando razones de ética médica. La ejecución del preso de 46 años de edad, condenado por asesinato, inicialmente prevista para un minuto después de la medianoche del lunes, provocó una campaña sin precedentes de apelaciones de último minuto que sacaron una vez más a la luz las dudas sobre la condena y su aplicación. Asociaciones médicas se oponen a que personal sanitario suministre la mezcla mortal de productos. San Francisco (EEUU), EFE