Yotra vez estamos repitiendo la misma historia donde perdemos oportunidades de desarrollo, generación de riqueza y de fuentes de trabajo porque no terminamos de entender que estamos en un mundo competitivo y que nunca dejará de dar vueltas sólo por nosotros.
Para no ir muy lejos, recordemos la oferta de explotación de litio que no supimos aprovechar y que terminó beneficiando a Argentina o la venta de gas a baja California, Estados Unidos, que hasta hace algo más de un año era un negocio hecho a nuestra medida y posibilidades ya que poseíamos la mejor capacidad para proveer de gas natural a esta parte de los Estados Unidos y donde otros países no tenían chances ni oportunidad para competir.
Sin embargo, Perú que tenía esta misma aspiración pero que todavía estaba en proceso de perforación, cuantificación y/o factibilidad de Camisea, se puso en acción con un plan muy simple que fue aconsejarnos que el gas no lo saquemos al pacífico utilizando puertos de nuestro “enemigo” y ofreciéndonos sus playas y puertos para que lo hagamos por ahí cuando bien sabían que esto no era factible. Es así que ingenuamente nos tragamos entero este discursito y empezamos nuestra “guerra por el gas” brindándoles a nuestros bondadosos vecinos, el tiempo necesario para ponerse a la par que nosotros y poder ofertar y ganar tan lucrativo negocio. El resultado, hace unas semanas Perú firmó el convenio de venta de su gas de Camisea a Estados Unidos que le significarán algunos miles de millones de dólares de ganancia por año.
Continuando con los ejemplos, similar cosa nos sucedió con nuestro gran y desinteresado amigo y aliado, Don Hugo Chávez a quien le fue suficiente decir públicamente: “quisiera bañarme en una playa boliviana” para exacerbar nuestros ánimos contra Chile y así evitar que hubiese siquiera la mínima posibilidad que vendamos a este vecino una sola molécula de nuestro gas. El resultado, Chile ante la necesidad de algún energético y la imposibilidad de comprar nuestro gas, compró petróleo y otros hidrocarburos a Venezuela.
Ahora estamos ante otra amenaza en un mundo donde todos compiten por poder vender a otros lo que tienen o producen. Esta amenaza es la intención de Venezuela de vender gas a Brasil y Argentina construyendo además un mega gasoducto.
Como a nosotros los bolivianos nos encanta simplificar las cosas, en vez de preocuparnos y pensar que en unos años podría haber un serio y fuerte competidor en provisión de este energético en Sudamérica el que fácilmente podría desplazarnos de nuestra cómoda actual situación, lo que hacemos es quitarle valor a este plan calificándolo de imposible tal como hicieron hace casi 200 años los españoles cuando dijeron que era imposible que los ejércitos de Bolívar atravesaran la cordillera para libertar Bolivia.
Otrora, los países vecinos se disputaban territorios y vaya que los que tenemos alrededor, no sólo Chile sino también Paraguay, Brasil y otros, nos quitaron lo que quisieron, pero hoy por hoy, lo que hacen los países y ya no sólo con sus vecinos, es disputarse negocios y por ello el requisito actual es aprender a defenderse ya no por las armas sino volviéndose más competitivos en lo que se sabe hacer y con lo que se tiene.
*Carlos Laguna Salinas es especialista en competitividad.
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