Potosí, La Paz, Tiwanaku y la Isla del Sol sirvieron de escenarios para que la delegación de la cultura Inuit compartiera sus conocimientos ancestrales con los herederos de la cultura andina de Bolivia.
Redacción • Fotos: Tony Suárez
Aquí no se había oído hablar de Rasmus Lyberth hasta que, con guitarra en mano y la voz bailando sobre el micrófono, el cantautor contemporáneo más famoso en Groenlandia se dejó escuchar. No se necesitó revisar la gran cantidad de grabaciones y películas que tiene en su haber; su música cautivó por sí sola al auditorio reunido en el Museo Tambo Quirquincho.
Lybert es sólo uno de los integrantes de la delegación de Groenlandia, —país ubicado al norte del continente americano y que forma parte del Reino de Dinamarca— que llegó en el mes de febrero a Bolivia para compartir su cultura. Músicos, artistas plásticos, fotógrafos, bailarines, directores y políticos trajeron sus expresiones con un solo objetivo: compartir.
Así, las culturas originarias andina de Bolivia e Inuit de Groenlandia atravesaron el umbral del espejo; verse tan parecidos y tan diferentes a la vez. Fue un espacio idóneo para construir juntos nuevas formas de ver el mundo.
Descubriendo Groenlandia Son habitantes de la isla más grande del mundo. Los hielos cubren el 85 por ciento del país de clima ártico. La temperatura no pasa de 10 grados centígrados bajo cero en el mes más cálido. Como el círculo polar cruza el país, Groenlandia goza de inviernos oscuros y sol en las medianoches de verano.
Glaciares de hielos persistentes son el paisaje habitual. En algunas zonas, el mar se convierte en un enorme cubo congelado en invierno. Allí vive el pueblo Inuit, una población indígena. No hablan de Groenlandia, sino de Kalaallit Nunaat, ´el país de los groenlandeses´. Esta cultura fue la iniciadora del Foro Permanente de Asuntos de los Pueblos Originarios en las Naciones Unidas (2000), que trabaja para el derecho de todos los pueblos originarios del mundo.
El ártico ha hecho que su vegetación sea escasa, al igual que las lluvias. Existen unas 500 plantas silvestres y entre sus tesoros más preciados está un bosque de abedules. La fauna está conformada en su mayoría por aves —unas 210 especies— 125 especies de peces y unos 33 mamíferos, entre marinos y terrestres, entre los que destacan el reno, los bueyes almizclados y el oso polar.
Groenlandia logró su independencia el año 1979, constituyéndose en un país autónomo con derecho a determinar su propio destino como nación para proteger y desarrollar su cultura. 50 por ciento del presupuesto público está subvencionado por Dinamarca.
El encuentro El interés por los visitantes fue innegable. Su presencia atraía miradas en Tiwanaku, el lago Titikaka y la Isla del Sol, donde los comunarios agradecieron su llegada con ofrendas al Lago Sagrado y a la Pachamama. Además de desarrollar experiencias culturales conjuntas, los encuentros sirvieron para compartir vivencias políticas.
Potosí fue la primera parada de los viajeros, donde los ayllus mostraron su riqueza artística en la Casa Nacional de la Moneda y el Teatro Modesto Omiste. La unidad de los pueblos fue la consigna.
Las autoridades originarias de los ayllus Yura, Jila Grande, Jila Chica, Caiza D y Calcha se vieron reflejados en los postulados de la cultura Inuit y su deseo de que los pueblos indígenas y originarios constituyan estructuras de unidad sólidas para hacer prevalecer sus derechos en cualquier instancia.
Luego, las palabras sobraron. El idioma de la música, el canto y la danza pudieron más y se inició una larga conversación entre dos culturas con objetivos diferentes. Los intercambios continuarán y los resultados de este diálogo apuntan a una dirección: crecer.