El Centro de Formación Integral para la Mujer atiende a mujeres de escasos recursos que requieren de una capacitación rápida.
Beatriz Andrade D. Fotos: David Guzmán / Cefim
Apresurada y ansiosa cruza el umbral de la puerta. Es tiempo de inscribirse a un curso más que se da en el Centro de Formación Integral para la Mujer (Cefim). Deja el bolso y Anita Roque se llena de orgullo al hablar sobre su paso por esta casa del saber. ´Lo que más me gusta del Cefim es que me escuchan, puedo contar mis problemas a las profesoras y directoras. Es como una familia. Además quiero capacitarme para trabajar en el futuro en hoteles y tener una profesión´, dice esta joven de 27 años que hizo el curso de Escuela Secundaria Acelerada y de Cocina e Industria Alimentaria en gestiones anteriores. Ahora se apunta para iniciar la carrera de Hotelería y Gastronomía.
La historia del Cefim tiene sus orígenes en 1989, cuando en Sopocachi, donde aún se yergue este centro, un grupo de gente se dedicó a la alfabetización y capacitación de mujeres de escasos recursos. En aquel entonces, aparte de las letras, se les enseñaba tejido, cocina y corte y confección.
Con el paso del tiempo y a pedido de las alumnas y sus familiares, se comenzó a impartir educación primaria y secundaria de adultos.
Hoy, 17 años después, el tejido y la costura ya no son parte de la enseñanza. ´Desde el 2001 que no se dan esas clases, ahora nos abocamos al servicio directo a las personas´, comenta Graciela Volpe, directora y fundadora del Centro.
Y es que hoy, el Cefim es un instituto educativo orientado a la formación técnica de mujeres de escasos recursos, donde se les brinda una formación integral, profesional, cultural y espiritual.
Los cambios se han ido generando en las aulas del lugar, donde sólo llegaban mujeres de las laderas que buscaban ser trabajadoras del hogar. Hoy, las puertas están abiertas para todas las mujeres de escasos recursos que deseen capacitarse en corto tiempo. ´Nosotros les facilitamos esa salida laboral, pues terminada la carrera o incluso antes, ya comienzan a trabajar´.
Una educación integral ¿Qué tiene de diferente este centro? La respuesta la tiene Anita Roque. ´Aquí se puede charlar con el sacerdote, con las chicas, con la tutora. No sólo ayudan en los estudios, sino en nuestros problemas, es como estar en familia´.
Ése es el secreto de este lugar que promueve la formación integral. Una parte se refiere a las carreras que incluyen Escuela Primaria y Secundaria Acelerada para Adultos, cursos diarios y por tres horas en las que además, se hacen prácticas. ´Gracias a convenios con instituciones, por ejemplo, las alumnas pueden pasar computación un día a la semana´.
Otra de las carreras que el centro ofrece es Servicios de Hotelería y Gastronomía, clases que se pasan dos veces por semana. Durante 20 meses, las alumnas conocen de la introducción a la hotelería hasta los arreglos, mantenimiento y recepción.
Y si se gusta de la cocina, entonces basta con sentir los aromas que escapan de la sala donde se enseña, dos veces a la semana, Cocina e Industria Alimentaria que comprende también repostería, panificación y etiqueta y protocolo, entre otros temas del programa.
Sin embargo, una de las aulas más exitosas y ahora concurridas es aquella donde se enseña a servir a los otros, además de tener la facilidad de colocación laboral. ´Muchas de las mujeres que pasaron por Cefim tuvieron facilidad para conseguir trabajo en hogares, pues quisieron capacitarse para atender a niños y ancianos. Por eso se creó el curso de Servicios de Asistencia Pediátrica y Geriátrica´.
Ahora, las bachilleres que vienen pueden pasar clases de psicología infantil y de la tercera edad, entretenimiento para niños, terapia ocupacional, fisioterapia, primeros auxilios, relaciones humanas, nutrición infantil y para el adulto mayor y otros talleres que favorecen a su formación. ´No son enfermeras, ni empleadas del hogar, pero sí atienden a los niños, o en caso de servicio geriátrico, a los adultos mayores´.
Y para brindar más capacitación, Volpe comenta que para esta gestión se ha incluido la clase de enfermedades, adaptaciones y movilizaciones. ´Así se atiende bien al anciano y se sabe cómo cambiarlo en una cama cuando está enfermo y cómo moverlo para que no se formen escaras´.
La parte técnica está solucionada, pero al centro también le interesa la formación espiritual que está a cargo de la Prelatura del Opus Dei. ´Se les enseña a tratar a los demás con paciencia y cariño, a que hagan el trabajo bien hecho y a ser puntuales entre otras recomendaciones que, luego, son aplicadas en las pasantías, cosa que ha hecho que nos llame gente, no sólo de centros geriátricos o guarderías, sino de casas particulares´.
Así, las mujeres del Cefim comienzan a trabajar y ver el resultado de su esfuerzo que también involucra una cuota. ´Prácticamente todas las alumnas están becadas porque la mensualidad es mínima. Ellas pagan porque el Cefim no tiene subvención, pero especialmente porque invertir en educación es bueno, así ellas lo valoran y lo aprovechan´.