La gripe aviar ganó ayer más terreno en Europa con su aparición en Suiza y el hallazgo de nuevos casos en Alemania y quizás en Rumania, mientras Francia confirmaba la presencia del letal virus H5N1 en 15 cisnes salvajes.
Pese a que de momento no se han detectado casos de contagio humano en ese continente, lo cierto es que el mal tiene repercusiones económicas nefastas.
Ayer, siguiendo los pasos de Japón y desoyendo las declaraciones del presidente francés, Jacques Chirac, que el sábado decía que "no hay peligro alguno en consumir carne de aves y huevos", Hong Kong prohibió las importaciones de aves y derivados procedentes de Francia. La medida, con efecto inmediato, incluye la carne de ave y los productos culinarios asociados.
Suiza confirmó la llegada de la enfermedad bajo la variante H5 en pájaros hallados muertos en las regiones de Ginebra, en el oeste, y en el lago de Constanza, en el norte. Y anunció que enviará unos análisis realizados a los animales a un laboratorio de Gran Bretaña para determinar si se trata de la forma H5N1, letal para las aves y potencialmente mortal para el hombre. París, AFP