Algo cambia en el fútbol argentino estas semanas. Un día, por ejemplo, se para frente a los micrófonos Reinaldo Merlo y, casi con voz llorosa, anuncia que no va a ser más técnico de River porque no tiene apoyo de jugadores.
Otro día, no mucho después, Teté Quiroz no es más el DT de Racing y, curiosamente, a las pocas horas tira una bomba letal: ´Este plantel ya se comió dos técnicos...´. ¿Qué pasa?, ¿Los jugadores quieren ganar mayor protagonismo en las decisiones?
Algo es cierto: los hinchas no son tontos y ya empezaron a mostrar su fastidio, con banderas sugerentes (´Muñeco Simeone´) o duros cantos en contra de los futbolistas.
El camino a la victoria, manifiestan, sólo se encuentra cuando todas las partes que intervienen en la jungla del balompié confluyen detrás de un mismo objetivo. A saber por los últimos campeones locales, dicha afirmación parece ser justa.
Sin embargo, y pese a que no abundan, también hubo casos de grandes equipos con alguna de las tres patas averiadas.
Son excepciones claro, y a medida que el tiempo pasa se presentan con menos frecuencia. En un momento en el que los resultados mandan, la relación entre técnicos y jugadores parece ser más áspera que nunca. En el medio están los dirigentes, quienes por conveniencia miran hacia otro costado.
Y los hinchas, lógicamente, no desconocen el tema. Al menos, eso se refleja en una encuesta realizada por Ole.com.ar.
La versión digital del diario deportivo, consultó: ´¿Cree que un plantel puede voltear a un técnico?´ De un total de 9.729 votantes, el 96,2% votó afirmativamente… Lejos, muy lejos, parecen estar actitudes como la que tuvo el mismísimo Maradona en el ciclo de Carlos Bilardo al frente de Argentina. ´Si se va Carlos, me voy yo también´, contestó Diego a quienes apuntaban sus cañones hacia el narigón. El tiempo le dio la razón, aunque nadie se imagina que El Diez hubiera tomado otra posición de haber sabido que la historia tendría final feliz. Clarin.com
McEnroe se da el gusto de nuevo
John McEnroe, para muchos, uno de los grandes genios de la historia del tenis mundial, regresó al deporte blanco con la ilusión y el espíritu de un chaval que le han llevado a sus 47 años a obtener la victoria en el torneo de dobles de San José.
McEnroe hizo pareja con otro veterano, aunque en su caso aún activo, el sueco Jonas Bjorkman. En la final, en un duro partido, el ahora canoso John y Bjorkman vencieron a Paul Goldstein y Jim Thomas, por 7-6 (2), 4-6 y 10-7. McEnroe, que volvió a dejar patentes muestras de aquella calidad que le llevó a ser número uno del mundo y de aquellos golpes tan temidos por sus rivales. De hecho, el norteamericano cerró el choque con una de sus clásicas voleas ante el enfervorizado aplauso de los aficionados locales. New York, EFE