El Partido Humanista de Chile, aprovechando la visita de Evo Morales a Santiago con motivo de la posesión de Michelle Bachelet, está organizando un homenaje al Presidente boliviano. El evento, que espera congregar a diez mil personas, tendrá como único orador al propio Morales y contará con la actuación de grupos musicales como Inti Illimani. Este partido, que en las últimas elecciones presidenciales obtuvo un cinco por ciento del apoyo de la ciudadanía, se ha pronunciado a favor de que Bolivia consiga una salida soberana al mar (ojalá que el acto en cuestión sea algo más que una producción folklórica).
Cuando esta noticia fue dada a conocer en Bolivia, se dijo que el presidente Morales había aceptado esta invitación siempre y cuando este evento no opacara la posesión de Bachelet. Cuando escuché tal cosa —sobre todo en la conferencia de prensa que dio nuestro representante diplomático en Santiago que repetía con mucha vehemencia aquello de no querer opacar a la Bachelet— no podía dar crédito a mis oídos. ¿Cómo podría opacar un acto tan importante como una posesión presidencial con una concentración organizada por un partido absolutamente minoritario? ¿Qué habrá dicho la prensa chilena al respecto?
Hace unos días estoy en Santiago y he tratado de encontrar repercusiones a esas declaraciones. Si bien es cierto que la prensa chilena habla de Evo Morales y de la agenda que va a cumplir los días 10 y 11 en una maratónica visita, en ningún momento se ha referido a la posibilidad que el homenaje preparado por el PH sea un peligro que pueda opacar el acto central oficial.
Es más, la prensa chilena además de afirmar que “Morales está dispuesto a elevar los lazos con Chile”, se ocupa de algunas cuestiones “anecdóticas”; así, por ejemplo, el domingo pasado El Mercurio publicó una foto del presidente Morales “ch\'allando” en Palacio de Gobierno; la foto a colores lleva el título: “Evo de parranda”, y después de hacer alusión a la ceremonia en la que está participando dice: “Habrá que ver con qué atuendo sorprenderá el Presidente boliviano para el cambio de mando, al cual ya confirmó su asistencia”.
Lo que sí parece preocupar al gobierno chileno es que la pelea entre Estados Unidos y Venezuela (Condoleezza Rice-Hugo Chávez) vaya a opacar la ceremonia. Recordemos las últimas declaraciones de la Rice que dice haber iniciado contactos con algunos gobiernos de izquierda de América Latina para crear un frente común frente al “peligro” venezolano; ante esta actitud Chávez ha amenazado con cortar el suministro de petróleo a Estados Unidos! El presidente Lagos ha afirmado que de ninguna manera el cambio de mando será opacado, que será un acto excepcional en la historia chilena y latinoamericana: una mujer a la cabeza de Chile. Por otra parte, el embajador venezolano en Chile ha declarado recientemente que “Lagos y Chávez tienen estilos distintos, pero se respetan” y que su presidente no se entromete en asuntos internos de otros países; “lo único que pido son pruebas”, dice el diplomático para probar que realmente Chávez es un entrometido.
Bueno, creo que los chilenos pueden estar tranquilos, pues la asistencia de Evo Morales al acto en el court central del estadio Nacional no va a perjudicar a la señora Bachelet. Lo que sí podría ocurrir es que la presencia de Morales opaque la de Chávez por una razón muy sencilla: mientras que el presidente venezolano es una figura desgastada y poco popular entre los chilenos, la de Morales recién se está estrenando y todavía no ha perdido su encanto. Esperemos que el presidente Morales y su canciller Choquehuanca sepan aprovechar esta oportunidad, se trata de un nuevo round en las relaciones boliviano-chilenas y va a depender mucho del primer “puñetazo”, que debería ser dado por Morales con inteligencia, mucha mano izquierda —en el sentido estricto del término—y aprovechando su encanto étnico.
*Alcides Parejas Moreno es historiador.
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