Observando a mi hijo, Miguel, relacionarse con el mundo, no tengo dudas de que es así como lo hace un chaval cualquiera de su edad (7) que haya crecido en condiciones culturales similares: inserto a plenitud en la Sociedad de la Información en tránsito a la Sociedad del Conocimiento. Menciono a mi niño simplemente porque es mi referencia más próxima; lo tengo a la mano.
El primer indicador de lo que quiero transmitir es algo que a estas alturas no debería escandalizar a nadie dado que no creo que sea un caso aislado: en el tiempo en el que Miguel comenzaba a articular palabras, no fue “mamá” la primera que produjeron sus cuerdas vocales,
como mandaba el canon del desarrollo cognitivo. A “mamá” le precedieron otras tres entre las cuales la más sintomática era “contol” (por el control remoto de la Tv). Ahora navega, busca información en Google, habla el lenguaje de la multimedia... y todo de la forma más natural, como ocurre con la adquisición de la lengua materna. Lo que con seguridad nos sucedió a todos los que coincidimos en la construcción dialéctica de esta columna, es que nos tuvimos que “adaptar” a la era de la fibra óptica, mientras que nuestros descendientes nacieron, y seguirán haciéndolo, en una sociedad cada vez más interconectada.
Un colega virtual viene promoviendo desde hace años la discusión sobre las implicaciones de este verdadero quiebre generacional, no para nosotros que llegamos un poco tarde al asunto y conocemos la diferencia entre un planeta sin internet y uno con internet, sino para el futuro de la humanidad, comenzando por los primeros representantes de esta nueva sensibilidad a quienes, con acierto, se los llama “Nativos Digitales”.
Los niños y niñas —dice Philippe Bolland, el mencionado amigo— a pesar de ser Nativos Digitales, por cuanto nacieron en la era digital y son usuarios permanentes de las tecnologías, ya sean que estén fuera, dentro o alrededor de sus cuerpos y vidas: vacunas, aparatos de audiovisual, satélites, etc., deben ser preparados para afrontar los retos y las dificultades técnicas o afectivas de esta nueva herramienta, y para actuar en consecuencia en la nueva sociedad.
El proyecto de Bolland consiste en crear un espacio de discusión, conversatorios puntuales para investigadores, creadores, pedagogos, informáticos, editores de contenido multimedia, representantes de la sociedad civil, instituciones, empresas de software y hardware, sociedades comerciales, autoridades nacionales o locales que actúan en el sector de internet y la niñez, con el objetivo de dar a conocer las competencias de cada participante y para encontrarse alrededor de temas de reflexión y de acciones comunes a favor de la infancia frente a esta nueva herramienta. Un espacio para el mundo y en la red, con proyección a nivel local, regional e internacional.
Bolivia no puede quedar al margen de esta iniciativa por lo que quienes se sientan involucrados están invitados a adherirse ingresando a: http://www.internet-fiesta.net/colombia/nativosdigitales.php
*Puka Reyesvilla es docente universitario.
Bolivia, esa irrefrenable pasión
La verdad es que don Román Loayza y Agustín Echalar se parecen bastante. A los dos les gusta escandalizar. Mira que proponer cambiar el nombre de este país. Mira que sostener que Simón Bolívar era un “general que una vez jugó a Napoleón” y además tacharlo de invasor.
Constituyente auténtica
Tratándose de una reforma total a la Constitución, para un trabajo ordenado, eficiente y productivo de la Asamblea Constituyente, es imprescindible la previa concertación de un Pacto Preconstituyente, impulsado por el gobierno y celebrado con todas las fuerzas vivas del país
Victoria pírrica de los cocaleros
Preguntaba uno sin tarjeta ni credencial, que me presentaron como corresponsal de algún periódico de Estados Unidos, ¿qué hay de cierto de la expulsión de dos misioneros mormones por los cocaleros del Chapare? No lo sé, respondí.
¿Asamblea Constituyente o fundacional?
La Asamblea Constituyente (AC) tiene el único objetivo de modificar la Constitución Política del Estado (CPE). En el orden institucional en el que vivimos no es de competencia de la AC: a) Aceptar o rechazar la renuncia del Presidente de Bolivia, b) Dar órdenes a las FFAA, c) Legislar.