La sorpresiva dimisión del fiscal general, Pedro Gareca, provocó ayer el primer incidente procesal en el marco de las investigaciones del caso Octubre del 2003, ya que ayer el ex comandante en jefe de las FFAA, Roberto Claros, se acogió a su derecho de silencio hasta que se solucione la situación irregular de la renuncia.
Claros se presentó en Sucre a la audiencia de declaraciones en compañía de su abogado, pero se acogió al “derecho al silencio”, señalando que su testimonio ante el Fiscal renunciante podía haber sido un acto nulo. “Me acogí a los derechos y garantías en tanto no se solucione la renuncia”, dijo.
El Fiscal General presidía el proceso de investigaciones sobre los sucesos conocidos como Octubre, que involucran al ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. Ayer, el abogado de las FFAA, Gonzalo Valenzuela, explicó que “según el artículo 30 de la Ley del Ministerio Público”, la renuncia del Fiscal hizo que éste cesara en sus funciones, situación que invalidaría sus actos.
Ayer, el Gobierno y parlamentarios criticaron la decisión del Fiscal General que arguyó razones personales. La ministra de Justicia, Casimira Rodríguez, le recordó que postuló y que fue elegido para 10 años.