La niña Belén no sobrevivió y su agresor sigue prófugo La Defensoría de la Niñez se encargará del entierro. La madre dice que no estaba en casa cuando la niña fue golpeada. Ayer se hizo la autopsia.
La niña Belén de tres años, quien fue brutalmente golpeada el lunes 27 de febrero por su padrastro, Johnny Ledezma, murió en la madrugada del viernes debido a un paro cardiaco ante la gravedad de su estado.
El cuerpo de la niña fue retirado del Hospital del Niño por la Policía Técnica Judicial en atención a una investigación de oficio ordenada por la Fiscalía. Fue llevado a la morgue, donde se le practicó la autopsia.
Las investigaciones señalan al padrastro de Belén, Johnny Ledezma, como el autor de la golpiza y posterior muerte.
La Defensoría de la Niñez de la Alcaldía de La Paz se hizo cargo del velorio y del entierro que será hoy, mientras que la madre de Belén, Wilma Tapia Morales, se hizo presente en la morgue junto a la mamá del agresor, quien aún es buscado por la Policía sin mucho éxito.
En breves declaraciones a la red ATB, Tapia dijo que la agresión a su hija sucedió cuando ella estaba fuera de la casa porque fue a trabajar; agregó que en su hogar había algunos problemas económicos y aseguró que no sabía dónde estaba Ledezma.
Según el director del Hospital del Niño, Christian Fuentes, la mamá de la niña se presentó en el hospital el jueves por la mañana, conversó con la trabajadora social del nosocomio y se fue. Hasta el mediodía de ayer no retornó al hospital razón por la que el cadáver de la menor quedó a cargo de la Defensoría de la Niñez.
Fuentes explicó a La Razón que la niña sufrió daños en la masa encefálica ocasionándole, según estudios practicados en terapia intensiva, consecuencias que no se pudieron revertir.
No descartó la posibilidad de que la niña haya sido sometida a lo que se conoce como los niños sacudidos, a los que sujetan de los hombros, los llevan al aire y los sacuden o estrellan contra la pared, entonces el líquido meningio rebota dentro lo que es el cráneo encefálico, hacia adelante contra la parte ocular y luego hacia atrás, siendo una masa muy sensible, así se producen lesiones graves irreversibles.