Una canción dedicada a las madres de los desaparecidos en las dictaduras militares, que fue interpretada en el segundo concierto que ofreció la banda irlandesa U2 en el estadio de River Plate, de Buenos Aires, tuvo una sorpresa especial: el acompañamiento de un charango, interpretado por el talentoso guitarrista del grupo, Dave Evans, conocido como The Edge.
El instrumento apareció en el escenario, menos de una semana después de que el presidente de Chile, Ricardo Lagos, lo obsequiara a Bono (Paul Hewson), el vocalista de la banda, durante una visita que el músico realizó al palacio de La Moneda, en Santiago.
Más allá de otras consideraciones, a las más de dos decenas de bolivianos que este medio pudo constatar que viajaron hasta la capital argentina, desde Bolivia, para asistir a este recital, el pecho se les infló de orgullo, porque el charango, un instrumento boliviano, le dio un toque solemne, y más conmovedor, a la versión del tema estrenado por el grupo, ante las 120 mil personas que lo vieron el miércoles y el jueves.
Así, U2 demostró una vez más que en vivo suena como una gran orquesta, aunque una de sus características esenciales es que al escenario sólo suben cuatro músicos. Nunca tienen invitados. La base la dan el bajista Adam Clayton (tal vez el más flojito de la banda, el hombre que ya estuvo alguna vez en capilla, porque se le cuestionó su aporte al conjunto) y el baterista Larry Mullen. El resto lo llenan, de lejos, la voz ronca de Bono y el impresionante despliegue de The Edge, en la guitarra, los teclados y los coros.
El show comenzó con The city of Blinding Lights. El público reventó con el segundo tema Vértigo, que precisamente le presta el nombre a la gira que se inició el año pasado y que ya recorrió EEUU, Europa, América Latina, y ahora se dirige a Australia. Posteriormente sonaron éxitos como Elevation y Beautiful day, y luego de lo clásicos infaltables como One, Sunday Bloody Sunday, (Pride) In the name of love y el mítico With or Without you.
En un momento, Bono intentó cantar en español: Sólo le pido a Dios y fue ovacionado a pesar del mal intento. Sin embargo, más tarde se desquitó cuando, en la canción Miss Sarajevo, que grabó con Luciano Pavarotti, se lució con la parte que en el disco le corresponde al tenor italiano.
Luego, se puso una bandana, que tenía escrita la palabra coexist (coexiste). “No discriminen”, exclamó en inglés en un país en el que hace dos semanas, el equipo de seguridad de una discoteca, en Buenos Aires, mató a golpes a un joven boliviano. En un país en el que el jueves, ahí, al ingreso del concierto, otro efectivo de seguridad quitó una bandera boliviana a uno de los fanáticos, que logró ingresar a un sector cercano al escenario porque hizo fila desde las 5 de la mañana, con la única explicación de que estaba prohibido. Más tarde, durante el recital, allí se vieron varias banderas argentinas.
Al final, Bono y compañía salieron del estadio custodiados por una caravana de al menos seis vehículos y cuatro motocicletas policiales, una de ellas estuvo a punto de atropellar a un grupo de fanáticos que se acercaron a despedir a sus ídolos.