Atrapados, enclaustrados, así dijeron sentirse los llamados “hombres topos” luego de haber sido trasladados a un hogar. De los 26, al final del día sólo quedaron siete, el resto escapó.
“Ya me cansé de vivir en la calle y ser tratado como un perro. Quiero ayuda para salir de la droga. Mi familia no me quiere porque soy drogadicto”, dijo con lágrimas en los ojos José Castedo Roca (20) que junto a una veintena de drogodependientes fue llevado por las autoridades policiales y prefecturales hasta un centro de rehabilitación tras ser recogidos de los canales de drenaje del segundo anillo y avenida Piraí.
El operativo fue realizado el jueves. Los drogadictos tenían en su poder una centena de armas punzo cortantes, celulares y cámaras fotográficas. El Nuevo Día