El Gran Gasoducto del Sur de unos 8.000 km que impulsan Argentina, Brasil y Venezuela para resolver las necesidades energéticas del Caribe a la pampa, desata polémicas por su elevado costo e impacto ambiental.
Varias organizaciones ecologistas, investigadores y ex funcionarios del área energética de Venezuela cuestionan la viabilidad del proyecto, que podría arrancar el 2012, debido a problemas de suministro, rentabilidad e impacto medioambiental.
“Venezuela, Brasil y Argentina deben profundizar con sus equipos técnicos la viabilidad de este proyecto, porque creo que se hace muy difícil sostener sus costos, su rentabilidad y otros aspectos económicos”, advirtió Eli Habalian, investigador de la Universidad de Carabobo. Un gasoducto de más de 3.000 kilómetros deja de ser rentable ante la alternativa del gas licuado transportado en tanqueros, afirman los analistas internacionales, a lo que los impulsores del gasoducto responden con el argumento del desarrollo de zonas relegadas, como el sur de Venezuela o el nordeste de Brasil.
Se ha previsto invertir $us 20.000 millones para surtir con 2.150 millones de pies cúbicos por día a cinco países. Caracas, AFP