El viaje, protocolar y extremadamente simbólico que emprenderá el Primer Mandatario de la nación, para asistir a la toma de mando de la señora Bachelet como presidenta de Chile, no deja de tener un sentido contradictorio en relación a nuestra política internacional, digo; ¿de qué nos sirve hacernos a los resentidos, no tener relaciones diplomáticas formales con un vecino, y fundamentar esa laguna diciendo que es una especie de denuncia ante el mundo, cuando ante la primera invitación, casi perdiendo el zapato, el Presidente irá a realzar esa gran fiesta chilena?
No se me entienda mal, me parece bien que Don Evo Morales vaya para Chile, pero aclaremos, eso o quiere decir que nuestra política exterior respecto al (¿ahora lo llamaremos hermano país?) es una zoncera, o de lo contrario esa gran política se la está perforando atrozmente.
Personalmente pienso que Bolivia debería tener buenas relaciones con Chile, por supuesto un embajador y todo lo que eso implica, y debería negociar una salida favorable del gas por territorio chileno, para beneficiarse de mercados más lejanos, así mismo debería ver en Chile un potencial mercado para ese gas, y debería negociar un TLC, para favorecer la exportación de productos bolivianos a ese mercado que obviamente es mucho más rico que el boliviano.
En realidad todo lo expuesto en el párrafo anterior, no es otra cosa que lo que la sensatez manda, y lo que se estaba más o menos armando durante los últimos malditos gobiernos neoliberales, y contra lo que se rebeló el heroico pueblo de El Alto, que logró derrocar al gobierno de Sánchez de Lozada. Ahí está nuestro problema, no sólo el pueblo de El Alto, y los patrióticos movimientos sociales, sino hasta un referéndum vinculante, han determinado que lo más importante para negociar el tema del gas con Chile es la ´salida soberana al mar´, algo que dudo que pueda llevarnos a buen puerto con nuestro vecino de marras.
Si Morales fuera consecuente con el sentir del pueblo, con la agenda de octubre, con la victoria popular que significó el referéndum del 2004, tendría que abstenerse de ir a felicitar a Madame Bachelet. Evo se debe en parte al odio hacia Chile que tan maquiavélicamente fue utilizado durante el derrocamiento del 2003.
Como recomendación de cierre, que el Presidente no le haga caso al viceministro de Cultura, respecto al tema del charango, en primer lugar porque la señora Bachelet no es música, y poco podría empezar con ese regalo; en segundo lugar, porque como se lo ha constatado, parece ser que en Chile también hay charangos; y en tercer lugar, porque existe la posibilidad de que, contra lo que afirman los patriotas, el charango no sea originario de Bolivia, sería un papelón pretender una reivindicación de un instrumento que es indiano en el mejor sentido de la palabra, y por ende sudamericano.
*Agustín Echalar es periodista independiente.
Tener a Chile como socio
Mientras Argentina y Brasil están entusiasmados, o quieren mostrar que lo están, con el proyecto del "megalogasoducto", Chile guarda un extraño silencio.
El eterno "niet"
Durante los años de la "guerra fría", el soviético Vichinsky, representante de la URSS ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, abusando del derecho al veto, solía entorpecer las propuestas que no gustaban al Kremlin, con un tozudo "no".
Falta de políticas y manejo del Estado
Al parecer, el Gobierno, a toda costa, estaría tratando de poner en agenda la Asamblea Constituyente para mediados del presente año, con el propósito fundamental de poder copar, en un futuro cercano,