Villanueva es absuelto; no hubo pruebas Fue acusado de ser uno de los autores materiales del asesinato de la fiscal cruceña Mónica Von Borries, el 2004. El Ministerio Público anunció que apelará la sentencia, que debe ser ratificada por otras dos instancias.
El español estaba acusado por la muerte de una fiscal. Terminó el juicio y él celebró en su departamento (foto), donde guarda arresto domiciliario.
El Tribunal Cuarto de Sentencia Penal absolvió ayer al español Javier Villanueva porque no encontró pruebas suficientes para demostrar su participación en el asesinato de la fiscal Mónica Von Borries, en febrero del 2004.
Sin embargo, para recuperar su libertad, y salir de la detención domiciliaria en la que se encuentra recluido, deberá esperar que, ante una anunciada apelación de la Fiscalía, una de las dos salas penales de la Corte Superior de Justicia de Santa Cruz, y otra de la Suprema, en Sucre, ratifiquen la sentencia de absolución.
La decisión, según la argumentación que realizó el Juzgado, se tomó ´al ser insuficientes los medios probatorios para poder demostrar la participación y responsabilidad penal”.
También se señaló como argumento la falta de ´plena y necesaria convicción de su culpabilidad y responsabilidad penal, generándose una duda razonable en el espíritu del juzgador´.
Por su parte, Villanueva dijo que ni siquiera pensó en pedir alguna indemnización a la justicia boliviana por haberlo involucrado en este caso. “Para mí fue importante demostrar mi inocencia en el juicio. Fue claro y categórico. Los cinco jueces votaron a favor. Lo otro, ni siquiera lo pensé”.
El veredicto absolutorio se produjo al inicio de la quinta semana del juicio oral, que siguió a un proceso que duró alrededor de dos años. También fue liberado el boliviano Freddy Hurtado, imputado por complicidad, dueño de la hacienda La Esperanza —donde supuestamente se dio entrenamiento a quienes participaron en el atentado con bomba, y que causó la muerte de Von Borries el 27 de febrero de 2004—.
En cambio, fue sentenciado a 15 años de cárcel, el brasileño Ricardo Borba, por el mismo delito. Esta persona se habría encargado, según la Fiscalía, de distraer a un guardia de seguridad, mientras la banda ubicaba la bomba debajo del vehículo de la fiscal.
El grupo estaba presuntamente liderado por el italiano Marco Diodato, e integrado también por el brasileño Sandro de Carvalho. Ambos se encuentran prófugos, y el nuevo código de Procedimiento Penal establece que no se puede juzgar en ausencia de los procesados.
Al escuchar la sentencia, visiblemente emocionado, Villanueva lloró y se abrazó a su padre, Francisco, que estaba en la sala. El juez Jaime Cruz, titular de un tribunal mixto formado también por su colega Uby Suárez y tres ciudadanos seleccionados por sorteo, argumentó la decisión judicial por falta de pruebas.
El fiscal Hugo Iquise anunció que la apelará. “Las pruebas no dan lugar a duda. Villanueva participó en la colocación de la bomba. Borba lo vio en el escenario del crimen, y lo reconoció. A este brasileño lo sentenciaron, pero lo que él dice de Villanueva, no le creen. Algo oculto hay detrás de esta sentencia y nosotros vamos a investigar ese tema”, sostuvo.
Javier Villanueva de Martino nació en Sevilla hace 29 años, es empresario y vive en Bolivia desde hace más de un lustro.
Fue detenido el 28 de abril de 2004, permaneció en la cárcel de Palamasola por más de un año y medio. Desde noviembre cumplía un arresto domiciliario en un apartamento de Santa Cruz.
Su padre, Francisco, quien viajó a Bolivia 13 veces desde su detención, denunció en repetidas ocasiones ser el chivo expiatorio de una trama supuestamente urdida por el Departamento Antidrogas Estadounidense (DEA). La sesión de ayer duró aproximadamente cuatro horas y media. Redacción central y EFE
“Hay algo oculto detrás de la sentencia, y nosotros vamos a investigar este tema”, dijo ayer el fiscal asignado al caso, Hugo Iquise.
Algunos hechos del caso
Detención • El 28 de abril de 2004, Villanueva fue detenido. Según su versión, habría sido sometido a torturas, para que se inculpara en una declaración grabada por la policía y difundida por la Tv. El español acusó a la policía de asfixiarle con bolsas de plástico, lastimarle los genitales con descargas eléctricas y encañonarlo con una pistola para amedrentarlo. Todos sus reclamos derivaron en una nota verbal de queja de la embajada de España en Bolivia.
Medida • El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, le pidió personalmente al ex mandatario boliviano Eduardo Rodríguez que no se cometan “injusticias”.