El diario El Tiempo de Colombia acaba de preguntar algo que tendría que preocupar a los bolivianos. Si en este momento Bolivia necesita encontrar mercados para la soya, ¿cómo es que el presidente Evo Morales se dedica solamente a promocionar la coca? El retrato de Simón Bolívar que Morales regaló al presidente Álvaro Uribe tendría que haber sido hecho con vainas de soya y no con hojas de coca, dice, inocentemente, el diario colombiano.
Difícil pregunta para el gobierno del cocalero Evo Morales que se ha convertido en presidente de Bolivia. Y más difícil si se recuerda que, en Chile, el presidente Morales obsequió un charango a Condolezza Rice, también recubierto de hojas de coca. Lo correcto, diría un orureño, sería que el charango en cuestión hubiera tenido como caja de resonancia el caparazón de un quirquincho, como tiene que ser un charango boliviano.
Es incómoda la pregunta del diario colombiano porque nos muestra que estamos viviendo un momento político dominado por la coca. La política boliviana acaba de ser controlada por la hoja. La coca tiene un Presidente de la República que la promociona en reuniones hemisféricas, tiene un canciller que la propone como sustituto a la leche para los estudiantes y tiene un Ministro de Educación, que calla, exactamente como el resto de los bolivianos.
No es que debamos avergonzarnos de la coca: al fin y al cabo la hoja nos puso en la geografía de la economía mundial, como socia inseparable de la plata. Pero tendríamos que mostrar que Bolivia no es un país que solamente produce coca. Puede ser que el Presidente tire a matar a los bananeros e ignore a los soyeros, pero habría que mostrar que Bolivia es más que la coca. Momento difícil para hacer esa demostración, pues Bolivia acaba de poner en el cargo de Presidente al jefe de los cocaleros ilegales.
Por el momento, en esta política de promoción que lleva adelante el Presidente, parece que sólo estuviéramos pidiendo a los inversionistas del mundo que vengan a dedicarse al negocio de la coca. Vengan, que aquí se puede hacer todo con la coca. Se puede dar valor agregado a la hoja, con alcances de locura, o de delirio.
Para desarrollar las posibilidades de la castaña del nor-este, ¿tendremos que esperar la llegada de un Presidente salido de las barracas benianas y pandinas? Para impulsar la industria soyera, ¿tendremos que esperar que de la Anapo salga un Presidente? ¿O podríamos, por fortuna, esperar que alguien que llegue al cargo sea capaz de convertirse en Presidente de todos los bolivianos, y no sólo de unos pocos?
Es cierto: tenemos una adicción peligrosa. La economía del país vivió mucho tiempo de la coca. Pero ocurre que el país ha crecido. A cuatro siglos de distancia, en el pasado, están los españoles que introdujeron la coca en la explotación de la plata en Potosí.
El ´desarrollo alternativo´, que olvidaron muy pronto incluso sus promotores, tenía ese mensaje: terminar con la adicción de la economía boliviana de los ingresos de la coca, encontrarle una alternativa, una otra vía.
Fue un desafío que Bolivia le hacía a la coca. Se nota ahora que la coca salió triunfante. Desde la cúspide de su triunfo, la coca nos dice ahora que nos ha ganado y que debemos depender solamente de ella.
*Humberto Vacaflor G. es periodista.
El encuentro de la institucionalización
Érase una vez un país tan hermoso como curiosamente administrado, en donde un buen día, se le ocurrió a un gobernante iluminado, “institucionalizar” los cargos de la Administración Pública.
Charangueando
La Cámara de Diputados ha aprobado una ley que declara al Charango como Patrimonio Cultural Boliviano, la noticia puede alegrar, sobre todo a quienes sienten nostalgias por la Madre Patria,
TLC, TCP o BCVQED
La economías son como los paracaídas, sólo funcionan si están abiertas, es decir si el comercio y la movilidad de capitales son libres. Esta consigna neoliberal reinó durante mucho tiempo en América Latina.
Hablando en parábolas
Al parecer, al Gobierno le gusta hablar en parábolas y, por supuesto, cuando los medios de comunicación no las entienden, entonces tienen que recurrir al Vicepresidente de la República,