Como ya lo escribí otra vez, una de las estrategias que utiliza el Gobierno para capitalizar políticamente el linchamiento de quienes le pueden hacer sombra, es difundir a los cuatro vientos denuncias que luego un fiscal “de quita y pon” las utiliza para completar la tarea. Incluso con juicios de responsabilidades que todo el mundo sabe que nunca terminan en una sentencia magistral irrevocable. Sólo que a veces el Gobierno también es blanco de otras acusaciones, pongamos por ejemplo, la que se refiere a la renuncia del Fiscal General de la Nación. Dimisión que después de haberla hecho pública el propio renunciante, nunca llegó al Congreso Nacional, institución que debía considerar la dimisión para aceptarla o denegarla. Por el contrario y de acuerdo a otras denuncias, la carta del fiscal quedó entrepapelada en el escritorio del Vicepresidente de la República, que es, a la vez, Presidente del Congreso. Así que, en cuestión de acusaciones, donde las dan las toman. Sólo que, desde el poder, más que desde una oposición debilitada, se tienen más recursos para estas artimañas que envilecen la política.
Tan notorio es este juego caprichoso que algunos comentarios solventes lo atribuyen a que el MAS teme que los ex presidentes Jorge Quiroga, Carlos Mesa y Rodríguez Veltzé, sean elegidos por el pueblo soberano, como constituyentes. ¿Pero quién dijo que estos ex presidentes, ahora simple ciudadanos, piensen concursar para esos cargos? Y si tuvieran el humor de competir, convengamos en que cuentan con una nada despreciable experiencia de gobierno, cualidad que difícilmente pueden exhibir muchos otros elegibles, por cierto rebosantes de consignas demagógicas (que ahora se llaman populistas) pero sin el menor conocimiento de lo que debe ser la Ley de Leyes de un Estado, y sin haber aprendido ni la A ni la B del alfabeto técnico-político-legal de tan venerable documento.
La explicación de esta recíproca sucesión de zancadillas, que Ud. dirá que forman parte de la política, llamémosla folklórica y provinciana, está en que el partido de Gobierno, engreído por su innegable triunfo electoral, pretende ahora obtener una mayoría del 60, 70, 80 por ciento de los votos para asambleístas. Así de desinhibido lo ha manifestado el propio Presidente de la República en una de sus apresuradas alocuciones públicas.
No pongo en duda la jocunda mayoría de sufragios que ganó Evo Morales en justa lid democrática. Precisamente de esa democracia, por él tan repetidamente repudiada como hábilmente aprovechada en su favor. Pero en el breve tiempo que goza del poder, no todo han sido éxitos clamorosos. Todavía quedan bolsones de protesta que utilizan los mismos métodos que se les enseñó y que siguen incordiando a la población. Y por otra parte, es sabido que el desgaste de la popularidad llega al vencedor más temprano de lo que había imaginado. De ahí que el ganador con pocos escrúpulos, cuando otea en el horizonte el implacable declive, caiga en la tentación de utilizar el linchamiento político de todo aquel que pueda hacerle sombra y que sepa capitalizar las protestas que, muy probablemente irán aumentando. Pues en esas estamos: en ver quién denuncia con más encono y quién capitaliza el creciente descontento.
*José Gramunt es sacerdote jesuita y director de ANF.
El que agarre el guante...
Algunas veces pocas por suerte, alguien me ha preguntado para quién escribo o a quién me dirijo y he contestado invariablemente, para nadie en particular y para muchos en singular.
Diferencias en el ejercicio del poder
La ventaja de la democracia es que después de haber participado en las elecciones, el resultado lo dice todo, guste o no.
La soya, el TLC y los impuestos
El buen señor se tomó la cabeza con las manos y exclamó: “por favor, no sigan sembrando soya pues yo mismo no tengo a quien venderla”.
El Presidente Morales en Chile
La visita del presidente Evo Morales a Chile, en ocasión del cambio de gobierno efectuado en ese país, ha sido de fundamental importancia para la cuestión marítima nacional.