Después de siete días en coma, Loyda, una niña que debía ser enyesada, porque tenía displasia de cadera, murió el domingo a las 15.00 y fue enterrada el lunes en el cementerio de Irpa Irpa.
La niña, quien tenía nueve meses, fue internada el 13 de marzo en el Hospital Obrero Nº 2 de Cochabamba, dependiente de la Caja Nacional de Salud. El informe explica que el anestesiólogo Marco Antonio Corrales la sedó con mascarilla facial para evitar que la niña se inquiete y que 15 minutos después el traumatólogo pediatra, Óscar Toro, concluyó la colocación del yeso. Al trasladarla sufrió un paro cardíaco y quedó en coma.
El director regional de la Caja de Salud, Nelson Vega, informó que solicitó una auditoría médica al Inases. Redacción Cochabamba