La Unión Europea y América Latina siempre han buscado a través de su diálogo político la constitución de alianzas basadas en elementos de encuentro entre ambas regiones y en compartir valores comunes.
Los problemas de la pobreza y del desempleo están, desafortunadamente, aún vigentes en Europa en donde existen capas de población marginalizadas y ganan terreno los episodios de pobreza. Luchar contra las desigualdades es uno de los objetivos prioritarios hoy en día para nosotros y una de las razones por la que la Comisión Europea lanzó en 1999 la Estrategia de Lisboa y el Plan de Acción para más competitividad económica y empleo, luchando a la misma vez contra la exclusión social, con el objetivo de mejorar el modelo social europeo.
En el caso de América Latina y a pesar de que las perspectivas económicas son buenas, el continuo incremento de las desigualdades es un desafío para la democracia en la región. La región latinoamericana continúa presentando enormes desigualdades entre ricos y pobres, en la distribución de la renta, y de bienes y servicios, como el acceso a la tierra, a la educación, a la salud, a la justicia, al crédito. Esta situación impide a amplias capas de la población participar y contribuir al desarrollo de sus países y en ciertos casos, es un desafío para la paz y la estabilidad. Por esto estamos asistiendo en América Latina a una creciente preocupación por parte de los gobiernos en poner la cohesión social en el centro de sus políticas.
La Comisión Europea ha hecho de esta problemática un tema prioritario en el marco del diálogo y de la cooperación con la región. Eso condujo a que en la Cumbre de Jefes de Estado de la Unión Europea, América latina y el Caribe, que tuvo lugar en mayo de 2004 en la ciudad mejicana de Guadalajara, el diálogo se centrará en buena medida en torno a la problemática de la cohesión social y cómo promover la lucha contra la desigualdad y la promoción de políticas públicas en el área social.
En la Comisión estamos fomentando el desarrollo de iniciativas en esta área, con el objetivo de sacar lecciones de buenas prácticas y experiencias en el diseño de políticas sociales y de empleo, que han producido buenos resultados en Europa. El intercambio de experiencias entre la UE y América Latina ya se está produciendo en una serie de países.
Quisiéramos que quedase claro que no se trata de dar lecciones a nadie. Al contrario, estamos convencidos que la Unión Europea y América Latina deben promover una alianza contra las desigualdades sociales. Nuestro objetivo es el de definir juntos políticas y estrategias, intercambiar experiencias positivas, lanzar nuevos modelos e iniciativas y movilizar a la comunidad internacional y a las instituciones financieras internacionales para coordinar esfuerzos en este sentido. Es en definitiva apoyar estrategias coherentes y sensatas que mitiguen la exclusión de grandes segmentos de la población, fomentando su inclusión como individuos y como ciudadanos.
De lo contrario, tanto en América Latina como en Europa se creará una brecha cada vez mayor entre las aspiraciones legítimas de las sociedades y los discursos y preocupaciones del estamento político. La cohesión social no es únicamente una cuestión ética o de eficacia económica. Es la expresión de un contrato social basado en la solidaridad y el humanismo, valores básicos y compartidos por ambas regiones y sin el cual la prosperidad y la estabilidad son ilusorias.
Es éste uno de los mensajes que la Comisión se esforzará en transmitir en la Cumbre de la Unión Europea con los países de América Latina y el Caribe, que tendrá lugar en Viena el próximo 12 de mayo. Con el objetivo de promover un intercambio de opiniones y de experiencias, y con la perspectiva de la preparación de la Declaración de Viena, la Comisión Europea organiza los días 27 y 28 de marzo próximo en Bruselas una Conferencia de alto nivel en la que participan personalidades de las dos regiones y representantes de la sociedad civil, en la que se abordarán las experiencias y las políticas necesarias y deseables para combatir las desigualdades y por ende la pobreza.
*Benita Ferrero-Waldner y Vladimír Pidla son comisaria de Relaciones Exteriores y Política de Vecindad y comisario para el Empleo, Asuntos Sociales e Igualdad de Oportunidades de la Comisión Europea, respectivamente.
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