Mientras el embajador de EEUU, David Greenlee, dejó entrever que el tema de los dos atentados perpetrados por el estadounidense (alias) Lestat de Orleans, la semana pasada, debía darse por superado, el presidente Evo Morales volvió a reiterar sus sospechas en contra de ese país.
Fue la tercera vez que el Mandatario se refirió al hecho, en el que murieron dos personas. “Sospechosamente apareció un atentado, nada menos de un norteamericano, en una semana en que teníamos muchas actividades de impacto social y fue para opacar todo ese trabajo social", dijo ayer en rueda de prensa con corresponsales extranjeros.
"No creo que sea casual. EEUU contribuirá a la investigación, pero no creo que (el atentado) venga de alguien que tiene problemas mentales", acotó.
Mientras esa declaración fue hecha en el Palacio de Gobierno, el embajador Greenlee tuvo una actitud diferente en un encuentro con medios bolivianos, que se produjo al salir del despacho del ministro de Hidrocarburos, Andrés Soliz, con quien sostuvo una reunión. "Personalmente no estoy molesto. Pero, lamentamos las palabras del Presidente, la semana pasada, que trae su cola, y expresamos, a través de diferentes canales, nuestro malestar. Dicho esto, yo creo que es hora de buscar la manera de seguir adelante con las relaciones constructivas", señaló el diplomático.
Así, se refirió a las explicaciones que solicitó Thomas A. Shannon, subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, al ministro consejero de Bolivia en Washington, Raúl Barrios, poco después de las primeras declaraciones de Morales sobre los atentados; como a la suspensión de reuniones que se tenían programadas esta semana, entre equipos técnicos del Gobierno y la embajada.
Sobre un supuesto distanciamiento, dijo: “Esta es otra semana, vamos a asumirla con otro espíritu”. Redacción central y AP