Zacarías Moussaoui fue acusado ayer por la fiscalía, en los alegatos de cierre del proceso que se le inició en EEUU por los atentados del 11 de septiembre de 2001, de haber sabido y callado acerca de los planes de ataque, por lo que lo consideró cómplice. Ahora el ciudadano de origen francés se enfrenta a la pena de muerte o a la cadena perpetua.
Los fiscales fueron los primeros en tener la palabra en la fase de cierre de los alegatos en el proceso que lleva adelante una corte en Alexandria, estado de Virginia. Al finalizar los alegatos podrían comenzar las deliberaciones del jurado, se informó.
Según argumentaron los fiscales, el ciudadano francés de origen marroquí calló deliberadamente tras su detención en agosto del 2001 sobre los planes para perpetrar los atentados del 11 de septiembre y por eso lo consideraron cómplice directo.
Moussaoui, de 37 años, se declaró en abril del 2005 culpable de seis cargos de conspiración que no están en relación directa con el 11 de septiembre. El jurado debe decidir ahora entre cadena perpetua y la pena de muerte. La ley federal estadounidense no permite que un juez imponga una sentencia a pena capital.
El lunes, Moussaoui admitió que tenía conocimiento de los planes del 11-S del 2001 y que su intención de estrellar un avión contra la Casa Blanca iba a formar parte de esos atentados en EEUU. Washington, DPA y La Razón