Ladronzuelos atacan a niños y jóvenes, alerta la PTJ El objetivo es robar celulares, mochilas o algo de dinero. La Policía identificó a cerca de 200 de estos delincuentes juveniles. Sin embargo, por su edad y por el pequeño botín, salen libres.
A PLENA LUZ DEL DÍA • Ayer, aproximadamente a las 17.00 horas, un grupo de efectivos de Radiopatrullas capturó a tres sospechosos de este tipo de casos. Uno de ellos sube al vehículo.
Los niños y adolescentes son los nuevos objetivos de bandas de ladrones juveniles que operan en el centro de La Paz, tanto de día como de noche, y que luego de amedrentar a sus víctimas con armas punzocortantes les quitan celulares, mochilas y dinero.
Así lo confirmó el subdirector de la PTJ, coronel Alberto Aracena, quien dijo que por semana se atienden al menos dos casos.
“Los antisociales han focalizado la vulnerabilidad de niños y adolescentes. A partir de eso, surgió una nueva conducta delictiva, que implica el robo violento de celulares, mochilas y dinero a estas víctimas”, señaló.
Aracena complementó que estos delincuentes operan en el eje central de la ciudad de La Paz. “Desde la plaza Pérez Velasco, El Prado, el Nudo Villazón y las avenidas 6 de Agosto y Arce”.
Unos 200 rostros y nombres de delincuentes (de 16 a 18 años de edad) que se dedican a esta actividad delincuencial ya están prontuariados en la base de datos de la Policía Técnica Judicial.
El procedimiento es recurrente. Se acercan a sus víctimas, los amenazan con un cortaplumas, una navaja o un estilete, “los chicos se asustan, y entonces los antisociales se llevan lo que quieren”, explicó Aracena.
Ese fue el caso de cuatro adolescentes que asaltaron, el miércoles por la noche, a una muchacha de 18 años en la calle Valentín Abecia, final Landaeta. Según el reporte, la redujeron y le robaron el celular. Los atracadores se movilizaban en un auto color plomo, marca Toyota, con placa 1491 ETX, que fue identificado rápidamente, por los datos que ofreció la menor en su declaración. Hoy serán sometidos a una audiencia cautelar.
Sin embargo, la Policía denunció que en ese punto se presentan los problemas. “Cuando los detenemos, son soltados en horas. Es importante el apoyo del Ministerio Público y del Poder Judicial. Los traemos, son bien conocidos en la PTJ. Pero, los jueces y los fiscales, en el mejor de los casos, los obligan a devolver el celular o lo robado y los ponen en libertad. Entonces, todo nuestro trabajo se diluye”, lamentó Aracena.
El fiscal Carlos Fiorilo explicó que estos casos de “bagatela son atendido por el Grupo de Reacción Inmediata del Ministerio Público. Pero generalmente, en estos casos, los tres fiscales encargados llegan a un criterio de oportunidad. Devuelve, y la Fiscalía no persigue el delito. Para la reincidencia debe haber sentencia”, concluyó.
Experiencias
“Me sangraban las manos”
Claudia, 18 años.
“Estaba viendo libros por la calle Loayza al mediodía. Me rodearon tres chicos, me metieron a la fuerza al pasaje Núñez del Prado, me quitaron mis cosas: mi celular, mi mochila y mi dinero. Cuando me fijé, me sangraban las manos, me habían cortado. Antes de irse me patearon en el tobillo para que no los siga.
“Eran las nueve de la mañana”
Luis, 19 años.
“Salí de clases y me fui a sentar a las gradas del Quinto Centenario. Eran las nueve de la mañana, dos tipos me dieron vueltas y uno se sentó a mi lado. Sacó una navaja y la puso en mis costillas; me dijo ‘dame todo y no hagas nada, porque sino te hago un rastrillo’, me dio 3 Bs para el taxi. Se fue y alguien se quedó a vigilarme”.
“Me ofreció una gorra verde”
Gustavo, 15 años.
“Estaba caminando por la Av. Busch, eran como las 4.30 de la tarde y se apareció un chico de frente y me ofreció una gorra verde. Miré a los lados y habían dos más, con un cuchillo en las manos; me apresuraron a que les dé todo: mi mochila, mi reloj y los seis bolivianos que tenía en el bolsillo, un señor me ayudó cuando ellos se fueron”.