El presidente Evo Morales cometió otra de sus tantas gafes. En torno al nuevo presidente de la Corte Nacional Electoral Salvador Romero Ballivián comentó: “No me inspira ninguna confianza, ni al gobierno, menos al MAS. Respecto a su designación, seguramente es legal. Por cuestión de ética y moral, éste debería dejar de ser autoridad, pero respetamos su nombramiento; son normas y autoridades que responde a cierto cuoteo político” del pasado.
No es primera vez que Evo pide la renuncia de los miembros de la Corte Nacional Electoral. Lo hizo el día de las elecciones presidenciales arguyendo que dicha institución alentó al fraude con la depuración del patrón electoral y que había sospechas de transparencia.
No se comprende el gratuito y sistemático ataque de Evo a la Corte. Es deplorable que Evo Morales haga ese tipo de comentarios y —como he dicho en varias oportunidades— siga actuando como dirigente sindical y no como Jefe de Estado.
Que le quede claro al Presidente de la República que la Corte Nacional Electoral tiene plena autonomía y que ni él ni nadie debe entrometerse en su accionar ni en la toma de decisiones. Evo Morales, con dichos comentarios, quiere devolver favores a miembros de su partido, que ocupen cargos y desde allí tener más control del aparato estatal. También —y lo que es más preocupante— es que da la impresión que pretende desestabilizar al sistema democrático.
Evo, más bien, debe mantenerse alejado de las instituciones y por lo contrario, promover la independencia de los poderes del Estado más aún considerando que la Corte Nacional Electoral es de las pocas que ha creado una buena imagen. Es más; le ha costado años construir su institucionalidad. Esta se corrobora en una reciente encuesta de la Universidad de Vanderbilt y USAID que afirma que la CNE se coloca en un rango muy alto de confiabilidad y como a una de las instituciones más representativas.
El talón de Aquiles de Bolivia, desde su retorno a la democracia, ha sido la falta de institucionalidad. Los cargos públicos fueron repartidos por los gobiernos de turno a sus partidarios y se cometió el más grosero nepotismo y prebendalismo que envileció aún mas a la desprestigiada clase política. En nuestro país son contadas las instituciones confiables. Según las encuestas, entre ellas está la Iglesia Católica, los Medios de Comunicación, el Banco Central y la Contraloría General de la República. Salvador Romero fue nombrado por el ex presidente Mesa como vocal de la Corte dentro del marco de la ley. Es un intelectual de primera línea, un experto en temas electorales cuyos conocimientos se han visto traducidos en su impecable actuación en la Corte así como en los cinco libros que ha escrito sobre el tema. Es una persona honesta y transparente y no está vinculado a ningún partido político, como lo acusó Evo. Por tanto su perfil es una garantía para el cargo.
El Presidente de la República debe respetar la independencia de los poderes. Sólo así se consolidará el sistema democrático.
*Verónica Ormachea G. es periodista.
La primera época con el FMI
Se dice que Bolivia fue uno de los primeros países con quien el Fondo Monetario Internacional (FMI) hizo un acuerdo, debido al desequilibrio tanto interno como externo que presentaba la economía luego de la revolución nacional de abril de 1952,
Boliviano con éxito
Se trata de un verdadero ejemplo de éxito e ingenio. Es la historia de un boli-viano que está calificado como uno de los más sorprendentes empresarios latinoamericanos.
La refugiada, el fascismo y los indios
Hay en la casa de Ana Frank de Ámsterdam una placa de agradecimiento a los países que recibieron judíos escapados de las persecuciones de los nazismos y fascismos de entonces.
Un triste final
La renuncia de Sánchez de Lozada a la jefatura del MNR no conmovió a nadie. El desproporcionado despliegue mediático de anuncios pagados, frente al casi inexistente impacto periodístico, fue nada más que una sórdida constatación.