El desarrollo alternativo y la producción de coca dividen a los pobladores de la provincia paceña Caranavi, de La Paz, debido a que ambas opciones pugnan por controlar las tierras colonizadas por ex combatientes de la Guerra del Chaco y voluntarios estadounidenses del Cuerpo de Paz, entre las décadas del 50 y 60.
El tira y afloja es parte de la cotidianidad, según pudo constatar ayer La Razón en una visita efectuada, junto a seis oficiales de enlace de las FFAA de EEUU y del Ejército de Bolivia, desde la localidad de Santa Ana de Huachi, Alto Beni, hasta Caranavi, que comprende el recorrido de 75 kilómetros por tierra. En este tramo se encuentran las comunidades de Suapi, Santa Rosa, Belén, Bellavista, Entre Ríos, Cumbre y Carrasco.
En Santa Rosa, Alto Beni, a 236 kilómetros de La Paz, la mayoría de los 5.000 habitantes se dedican al cultivo de cítricos, banana, papaya, piña, maíz, hortalizas, yuca y palillo. El fuerte de la región es el cacao orgánico destinado a los mercados de Estados Unidos, Alemania, Japón, Ecuador, Colombia, Brasil, entre otros.
Tiene más de 600 hectáreas de producción de cacao. Rinde una docena de especies, según el productor Jacinto Quispe.
De acuerdo al informe del agente cantonal, Porfirio Machaca, exportó el año pasado entre 7 a 8 mil quintales. La meta para este año es de 15 a 16 mil.
´Esta zona fue certificada por Direco con coca cero. No vamos a sembrar coca, queremos el desarrollo alternativo´, afirmó el presidente de la Junta Escolar de Santa Rosa, Eusebio Ticona. El desarrollo alternativo, impulsado por Usaid, dotó a esta región de luz eléctrica, infraestructura caminera que la vincula con Caranavi. Está por concluir un proyecto de captación de agua potable para 560 familias.
El otro polo es Caranavi, distante a 167 kilómetros de La Paz. En esta región, la coca tiene su peso específico en la economía popular. En las ferias de los miércoles y los fines de semana ´llega coca por taques (50 libras cada uno) de las comunidades, está hasta en los cerros y hasta hacen secar en el mismo pueblo´, afirmó el ex alcalde Felipe Kittelson.
Esta zona está bajo la influencia de la Federación de Colonizadores, controlada por el MAS, partido en función de gobierno; sus adherentes procedieron a tomar el 8 de marzo las instalaciones de un albergue para estudiantes y la radio Provincia, dirigida por la ONG Servir, según denunció su administradora, María Teresa Figueroa.