El Ministerio de Educación trabaja en un paquete de normas que obligue gradualmente a todos los funcionarios pagados por el Estado —incluidos jerarcas, profesores y trabajadores— a que aprendan los idiomas aymara, quechua, guaraní y otros, según la región donde desarrollen sus respectivas funciones.
Los objetivos de estas medidas que ya se preparan son forjar la identidad nacional, descolonizar la mente y las actitudes de los empleados públicos, en base a la certeza de que Bolivia es un país multicultural con énfasis indígena, según explicó el titular de Educación, Félix Patzi, al término de un informe sobre la alfabetización que fue presentado en la Cámara de Diputados.
“Es una vergüenza que los bolivianos no sepamos un idioma de acuerdo a la región. Por ejemplo en Chuquisaca, Oruro, Potosí, hablarán quechua obligatoriamente todos. Los de La Paz hablarán aymara obligatoriamente. (En las) tierras bajas: guaraní, chiquitano. Hablarán obligatoriamente; sino, no transformaremos el país, sino sólo vamos a folklorizar lo indígena”, explicó Patzi, sociólogo de profesión.
Esta propuesta toma en cuenta que en Bolivia conviven unas 36 etnias y que en el país se mantienen intactas la estructuras mentales impuestas por la Colonia. Por ello, Patzi habla de una “descolonización” que incluya varias medidas, entre ellas el bilingüismo y la derogación de la Reforma Educativa, entre otras.
Este proceso, dice el ministro Patzi, será gradual pero obligatorio. “Van a tener que ser obligados en el futuro, es la única manera de avanzar, de valorar nuestro país, porque cuando no es obligatorio un idioma, nadie se interesa. Tendrán que aprender el idioma nativo los que no hablan. Así sea obligados a aprender y comunicarse. Éste es el espíritu de las nuevas normas que quieren dictarse”, agregó.
En la actualidad, en centros de estudios como la UMSA, los estudiantes del área social ya son obligados a aprender un idioma nativo —quechua o aymara— si quieren profesionalizarse.
Según el ministro Félix Patzi, ocurrirá lo mismo, paulatinamente, con autoridades públicas, docentes, profesores o trabajadores que “tienen que aprender un idioma nativo”.
Por otro lado, Patzi denunció que la oligarquía cruceña busca sabotear la campaña de alfabetización, ya que se retiene arbitrariamente 658 televisores y video reproductores VHS y 13.160 cartillas. Dijo que algo similar ocurrió en la localidad de Camiri.