Particulares representaciones de la Pasión, multitudinarios actos de fe, denuncias y representaciones de tinte político dieron forma a la conmemoración del Viernes Santo en el mundo.
Por ejemplo, los habitantes de la favela de Rocinha, en Río de Janeiro, reconfiguraron la Pasión de Jesucristo con una peculiar representación que incorpora personajes y elementos de la vida cotidiana de la favela. Allí, a Judas se le fue la lengua tras emborracharse con cachaza.
En Quito, unos 15.000 fieles participaron de la procesión de Jesús del Gran Poder. En la procesión, varios ciudadanos cargaron cruces y aprovecharon para expresar sus críticas. Uno de los capuchones colgó en su cuello: "Basta del genocidio mundial, abajo el imperialismo infernal".
En México, obispos de las ciudades de Nuevo Laredo, Tijuana y Acapulco instaron a narcotraficantes y secuestradores a arrepentirse de sus pecados y poner fin a la violencia. Miami, EFE