Luisa Fernanda Siles ganó el Premio Nacional de Novela.
Fue en el regazo de su padrastro, el escritor Augusto Céspedes, que Luisa Fernanda Siles Postigo inició su viaje por la literatura.
Hoy, la autora se inscribe en la historia de las letras bolivianas al haber ganado —con la obra El agorero de sal— la última versión del Premio Nacional de Novela.
¿Cómo evalúa el hecho de haber obtenido el galardón literario más importante del país?
Pienso que es el más grande logro dentro de una nueva etapa de mi vida. Para mí, la escritura es un deleite y descubrir que además éste sea valorado me llena de ímpetu y energía para continuar y tener sólo el infinito como límite.
Por otra parte, el hecho de ser la primera mujer premiada con el mencionado galardón me enorgullece y estoy segura de que todas las mujeres de Bolivia se congratulan y celebran conmigo.
¿Cómo sobrellevó el proceso de edición de la novela?
Durante el proceso de elaboración en el que El agorero de sal fue tomando cuerpo me sentí segura y mucho más ambiciosa porque veía con claridad y soltura cómo afrontar el argumento.
Dicen que uno se puede pasar una vida en corregir una novela, te ves arrollada por una especie de obsesión correctora que no te deja decir: ´¡Listo..., está terminado!´. Siempre hay algo que puedes agregar, o quitar. Pero cuando por fin me despegué de mi manuscrito y lo di por terminado, una sensación de haber hecho lo mejor posible me copó.
Vienen las críticas, ¿cuándo cree que una crítica es válida? ¿Cómo enfrentará a las negativas, si es que las hubiera?
Las críticas son constructivas. Y todas las recibidas en mi anterior novela —El diablo y la mujer que vuela— me fueron de gran ayuda. Las críticas buenas y las malas son bienvenidas ya que te incentivan a superarte.
¿Cuáles son sus futuros proyectos literarios?
El próximo libro está dando vueltas en mi cabeza. No veo la hora de sentarme frente a mi máquina y explotar un universo de ficción soltando mis demonios y dando rienda suelta a la imaginación.
Cuando tenía planeado iniciar la creación de Doña Sol salió la noticia que mi obra era la premiada y entre los avatares que había significado la obtención de un galardón y la mezcla de entusiasmo e incredulidad Doña Sol tuvo que descansar. Aunque también aprovecho que estoy en La Paz para seguir acumulando información para mis personajes. Gran parte del relato se desarrolla aquí, otra en el oriente, y el resto en Europa... La historia que tengo en mente es hermosa.
¿La mujer, madre y ama de casa convive bien con la escritora?
Sí, convive muy bien ya que mi familia comparte mis sueños y mis inquietudes. Ellos respetan el tiempo que le dedico a la escritura, a la lectura y han seguido paso a paso la evolución de mis libros. Y ni para qué te cuento de la felicidad que tenían cuando se enteraron del premio.
Hasta mi hijo, Luciano, que está en segundo básico, le había contado a su profesora que su mamá había ganado un premio nacional por escribir una novela. Me doy cuenta de que el tiempo y la vida alcanzan para hacer muchas cosas cuando uno se lo propone.