Resultado del sentido ecuménico de este diccionario es algo que me parece trascendental: la consagración del voseo ("vos mirás", "pensá vos", "dejate de regañar") como pronombre y conjugación perfectamente legítimos en castellano. ¿Debe decirse la canciller o la cancillera? ¿La talibán o la talibana? ¿Irakí o iraquí? ¿CD, cedé o cidí? ¿Cebiche, ceviche, sebiche o seviche? El Diccionario panhispánico de dudas, que se publicó en España y América, aborda 7.250 inquietudes de diverso calibre. Muchas corresponden a la divertida categoría de las preguntas dignas de apuesta y respuesta, como las que encabezan esta nota (Entre paréntesis, las acertadas son: la canciller, la talibana, iraquí, CD y cedé y las cuatro formas de cebiche).
Pero la importancia filosófica del DPD desborda la capacidad de absolver interrogantes, y atañe al hecho histórico de que se trata, por primera vez, de una obra no sólo aprobada por las 22 academias de la lengua española que funcionan en el mundo, sino realizada en conjunto por todas ellas: todas aportaron dudas, todas ayudaron a despejarlas, todas valoraron las normas regionales (es tan aceptable el computador latinoamericano como el ordenador español) y todas se reunieron para pulir definiciones, matizar diferencias y castigar con bolaspa (una O con una X inserta en ella) las expresiones incorrectas. Podría decirse que es la primera obra oficial académica en la que el españolés, o castellano peninsular, abdica de su predominio regulador y actúa como socio de los demás países.
Resultado del sentido ecuménico de este diccionario es algo que me parece trascendental: la consagración del voseo (´vos mirás´, ´pensá vos´, ´dejate de regañar´) como pronombre y conjugación perfectamente legítimos en castellano. Esta modalidad constituye la diferencia esencial entre el español americano y el de España. Es verdad que en América no pronunciamos la zeta, como en las zarzuelas; pero tampoco en Andalucía ni en Canarias. Es verdad, además, que en América no usamos el pronombre ´vosotros´, pero tampoco lo usan en ciertas regiones de España. A la hora de la verdad, el cromosoma que distingue al español de las antiguas colonias del español del reino es el voseo. Toda América, excepto República Dominicana y Puerto Rico, emplea en alguna medida el pronombre vos. En Costa Rica, donde no existe el tuteo, representa la única forma de confianza. En Argentina es norma casi general. México vosea en el sur y Panamá en el norte. Bolivia vosea en varias zonas, y en Colombia vosea medio país. En cambio, para oír vosear en España hay que buscar un futbolista argentino.
Pese a ser una característica tan extendida y peculiar, en los colegios latinoamericanos se enseña el ´vosotros jugáis´, que nadie usa, pero no el ´vos jugás´, que se oye a diario. Gracias al trabajo panhispánico y a la filóloga española María Ángeles Blanco Izquierdo —que es la voseóloga del brillante equipo de redacción del DPD—, en esta obra el voseo obtiene el reconocimiento largamente debido.
Éstos y muchos otros temas alimentarán el temario del IV Congreso Internacional de la Lengua Española, que se celebrará en Colombia en el 2007.
*Daniel Samper P. es periodista
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