El presidente estadounidense, George W. Bush, rechazó ayer el boicot del 1 de mayo que pide a inmigrantes faltar al trabajo o a la escuela y abstenerse de comprar o vender, y llamó a los inmigrantes a aprender inglés para cantar el himno en su versión original.
"No soy un defensor de los boicots. Soy un defensor de la reforma migratoria amplia", sostuvo Bush en una conferencia de prensa, consultado sobre el paro nacional convocado por algunas organizaciones hispanas bajo la consigna "Un día sin inmigrantes".
Legisladores demócratas y la Iglesia Católica declararon también su oposición al boicot del 1 de mayo. "Cualquier acción o estrategia que pueda traer consecuencias negativas de algún tipo no nos ayuda a que se apruebe la legislación que necesitamos", dijo a periodistas en el Capitolio el cardenal de Los Ángeles, Roger Mahony, tras desayunar en la Casa Blanca con el asesor presidencial Karl Rove y luego de una reunión con los líderes demócratas del Senado "Creo que tendremos mejores resultados si la gente trabaja, si los estudiantes van a la escuela, y pasan tiempo el lunes aprendiendo más sobre el tema migratorio, quizás escribiendo cartas a sus representantes en la Cámara Baja y en el Senado", añadió.
Por su parte, el Senado de California, de mayoría demócrata, se declaró oficialmente a favor del paro general convocado para el 1 de mayo por los hispanos en EEUU y en una polémica votación describió la acción como el "Gran boicot estadounidense del 2006". Con 24 votos demócratas a favor y 13 de los republicanos en contra, el pleno del Senado de California aprobó una resolución que habían presentado los senadores Gloria Romero, Gil Cedillo y Nell Soto, horas después de que el gobernador republicano Arnold Schwarzenegger rechazara el boicot. Washington-Los Ángeles, AFP