Los vínculos entre fútbol y poder no son inusuales, pero en ninguna parte del planeta son tan fuertes y decisivos como en Brasil, donde los jugadores de la ´seleçao´ se embarcan para disputar cada Mundial como soldados de un ejército que debe salvar al país de la derrota y la humillación.
Y el hecho de que los mundiales coinciden con las elecciones presidenciales que se realizan en Brasil cada cuatro años hace que el vínculo se vuelva aún más fuerte.
Algunos historiadores vinculan la extremada popularidad del gobierno de Juscelino Kubitschek (1955-1961) y el desenfrenado optimismo que dominaba Brasil en esa época al hecho de que su mandato coincidió con la conquista del primer título de la ´canarinha´ en el Mundial de Suecia 1958.
No siempre existe una relación clara. El ´tetracampeonato´ de Brasil en el Mundial de Estados Unidos 1994 pudo haber contribuido, pero no fue decisivo para la victoria del socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso en las elecciones presidenciales de ese año.
En ese caso, el factor más importante fue el lanzamiento del ´Plan Real´, que mágicamente hizo desaparecer de ese país el fantasma de la inflación.
Tanto es así que, el 2002, la conquista del ´penta´ en Corea/Japón no le sirvió a Cardoso para lograr la victoria de su candidato a la Presidencia, José Serra, derrotado por amplio margen por el actual mandatario, Luiz Inacio Lula da Silva.
Si el poder está pendiente del fútbol, el fútbol también está pendiente del poder. En 1998, la fuerte presión hecha por el gobierno para investigar supuestas irregularidades en la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) generó un grave deterioro en las relaciones entre el presidente de la entidad, Ricardo Teixeira, y el mandatario Cardoso.
De todas formas, el actual DT brasileño, Carlos Alberto Parreira, dejó en claro que no quiere involucrarse en la campaña electoral: ´Yo soy totalmente apolítico. No sé convivir con eso, no tengo amigos políticos. No hay forma de involucrarme en eso´. Río de Janeiro (Brasil), DPA
La ciencia y los mitos del deporte rey
Hay verdades populares en el fútbol que no se discuten porque son válidas en cualquier latitud del globo.
Es lo que se creía hasta ahora, hasta que llegó la ciencia y empezó a analizarlo todo y terminó desmitificando santas verdades vigentes desde hace décadas entre aficionados, jugadores, entrenadores y comentaristas. Y esto a pocas semanas de un Mundial.
Una investigación de la revista científica alemana ´Bild der Wissensch´ dice, por ejemplo, que es falsa la creencia de que un jugador tiene una mayor efectividad a la hora de concretar un tiro penal cuando juega de local que si lo hace de visitante. Falso: los que juegan de local sufren mucho más la presión que de visitante y el resultado es que yerran sus disparos un 35% más que fuera de casa. Hamburgo (Alemania), DPA