EEUU sintió la falta de los migrantes El 'Día sin Inmigrantes' fue acatado por cientos de miles de personas que marcharon a lo largo de ese país. Varias compañías tuvieron que cerrar.
En el "Día sin Inmigrantes", convocado ayer en Estados Unidos, en coincidencia con el Día Internacional de los Trabajadores, cientos de miles de personas acataron la huelga y el boicot económico y marcharon en Chicago, Houston, Nueva Orleans, Los Ángeles, Denver y otras ciudades a lo largo y ancho de ese país.
Plantas industriales, fábricas, obras en construcción, restaurantes y otros negocios permanecieron cerrados ayer debido a dicha convocatoria que busca de presionar al Congreso de EEUU para que apruebe la legalización de los cerca de 12 millones de inmigrantes indocumentados.
La movilización, que también se llevó a cabo en comunidades fronterizas con México, da seguimiento a las protestas de marzo y abril pasados, mientras el Legislativo analiza medidas para reformar el sistema de inmigración del país. De materializarse, sería la primera gran reforma desde el año 1986.
En Denver, cientos de negocios permanecieron con las puertas cerradas y una columna de varias cuadras marchó por la ciudad en rechazo de la ley aprobada por la Cámara de Representantes que criminalizaría a todos los indocumentados.
En Houston, unas 200 personas decidieron protestar en Dallas, en las puertas de las oficinas locales del senador republicano John Cornyn, que se opone al plan de legalizar a los indocumentados por considerar que sería "premiar con amnistía a quienes violaron la ley".
En Nueva York, cadenas humanas interrumpieron el tráfico al mediodía en cinco puntos claves de la ciudad, durante 20 minutos en el horario de almuerzo.
En Washington, cientos de personas marcharon desde la plaza Malcolm X, en una jornada de "acción cívica" en que se escribieron cartas a los legisladores reclamando una reforma migratoria integral que legalice a los indocumentados.
Varias compañías agrícolas estadounidenses anunciaron que sus operaciones se vieron afectadas en un 50 por ciento.
El presidente Bush y algunos miembros del Congreso se pronunciaron en contra del boicot, pero insisten en una reforma que incluya no sólo la mano dura contra el cruce ilegal en la frontera sino un programa de trabajadores temporales. Washington, EFE-DPA