Dos menores sufren un calvario. Uno fue duramente castigado por orinarse en la cama y a pesar de su mejoría tiene trastornos sicológicos. El otro fue abusado sexualmente por el amigo de su hermano y ahora se encuentra entre la vida y la muerte.
Ambos casos fueron denunciados en la Defensoría del Menor y ahora las autoridades están tras los culpables para que éstos paguen por las aberraciones que cometieron en contra de los niños.
En el primer caso y, según las investigaciones realizadas de oficio por la fiscal Marina Flores, el niño de cinco años llegó la tarde del sábado al nosocomio con una lesión a nivel del pene. La mujer que lo llevó no quiso contar qué había ocurrido; sin embargo, después de una entrevista sicológica, el menor contó que su madre le había amarrado el miembro con un hilo para que no se orine en la cama.
El otro niño fue violado por el amigo de su hermano desde hace un año y ahora sufre lesiones a causa de un objeto contundente. Padece de peritonitis y está delicado. El Nuevo Día y La Razón