Dirigentes del autotransporte denunciaron que en las últimas horas el Gobierno decidió legalizar apresuradamente decenas de autobuses que habían sido importados de manera ilegal. El propósito del Gobierno, dijo la denuncia, es romper la huelga de las flotas del servicio interdepartamental.
¡Qué bien! Debe ser éste el único caso de legalizaciones apresuradas de “chutos” que se justifique plenamente. Sirvió para romper el espinazo al movimiento huelguista de los transportistas que creían deshonroso pagar impuestos.
Este episodio mostró que el gobierno del presidente Evo Morales es un gobierno despierto, que está sobre todos los detalles. La huelga de los floteros era antipática. La derrota del sector por parte del Gobierno va a producir más algarabía que la nacionalización de los hidrocarburos. Y el Gobierno fabricó su triunfo con una fuerte dosis de determinación, pero además con una fina astucia que, esta vez, fue puesta al servicio del país.
Con similar comportamiento derrotó al movimiento de protesta del extremo sur-este. Ahora se sabe que la empresa EBX ya desmontó cientos de hectáreas, sin estar autorizada para hacerlo. Y ahora se anuncia que allí se invertirá 2.500 millones de dólares para el ingreso de Bolivia a la siderurgia. Un poco demorado, pero ingreso al fin.
Cuesta mucho, para una columna que más bien se dedica a señalar defectos, hacer una lista de aciertos. De allí la torpeza de los primeros párrafos.
La nacionalización del petróleo, claro que tenía que hacerla el Gobierno. Se demoró, quizá, por lo complejo de la operación. Si en 1937 se afectó a la Standard Oil of New Jersey y en 1969 a la Gulf Oil, ahora se trataba de afectar los intereses de una veintena de empresas. Por primera vez la nacionalización no afecta a una empresa de Estados Unidos, sino que la más perjudicada es de un país vecino y amigo. Eso también ha debido pesar.
Han pasado cien días del gobierno y nadie sabe qué pasó con la “media luna”. Se ocultó, se desvaneció. Los dirigentes cívicos de los departamentos comprendidos en ese proyecto de escisión están comiendo de la mano del presidente Morales. ¿Qué dirán los “expertos”, como Mark Falkoff, que predecían la polonización de Bolivia hasta hace pocos meses? ¿Y los otros, ya no expertos sino miembros de inteligencia de países vecinos, que trataban de ayudar a que la profecía de Falkoff se cumpla, qué dirán?
Todos los temas pendientes se están resolviendo, o casi todos. Hasta se anuncia que la importación de ropa usada de Estados Unidos será interrumpida, no por falta de un TLC, por supuesto.
Claro, es una ventaja gobernar tomando medidas duras cuando no hay gente en las calles que protesta por las consecuencias. Pero esa es una ventaja comparativa que nadie podría reprochar al Gobierno.
Todo está muy bien. Pero el Gobierno deberá tomar en cuenta que no puede darse el lujo de cometer ni pecados ni errores. Tiene, como dice una columna del diario La Voz de Galicia, que resolver los problemas de pobreza de los bolivianos. “Si Evo consigue estos resultados, su medida será digna de todos los elogios y estatuas. Si después de la nacionalización Bolivia sigue igual, todos nos sentiremos frustrados”.
Yo también.
*Humberto Vacaflor G. es periodista
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