En el marco de la polémica por la nacionalización de los hidrocarburos, el presidente Evo Morales se refirió en Viena a la pérdida del territorio del Acre como si se lo habría entregado al Brasil a cambio de un caballo blanco; sin embargo, el animal y otros regalos fueron entregados al ex mandatario Mariano Melgarejo, en 1867, para sellar los acuerdos que ponían fin a un antiguo diferendo limítrofe.
Según la prensa brasileña, reflejada en un despacho de la AFP desde Brasilia, Morales aseguró que “el Acre, (los brasileños) lo cambiaron por un caballo. Con nuestro gobierno no ocurrirá eso, porque la lucha de los pueblos indígenas es históricamente la defensa del territorio y de los recursos naturales”.
Según los manuales e historiadores consultados por La Razón, el Acre y los caballos de Melgarejo tienen distancia territorial y de tiempo.
“Los caballos sirvieron para sellar un acuerdo mediante el cual Bolivia cedía 300 mil kilómetros cuadrados al Brasil y así cedía la salida al río Madera y el límite quedaba fijado en el centro del río Paraguay. A cambio, hubo un recompensa económica y el tratado fue refrendado en el Congreso al que no asistieron algunos representantes para no anular el viejo Tratado de Tordecillas, que firmaron España y Portugal en la época de la Colonia”, señala un historiador al referirse al territorio que está al este del país en la frontera entre Santa Cruz, Bolivia, y Brasil.
La pérdida del Acre fue resultado de una guerra por la goma, en la frontera norte del país, entre Pando y Brasil, entre 1899 y 1903 y terminó con el tratado firmado en Petrópolis.