¡Tan fácil que parecía nacionalizar los hidrocarburos: dictar un decreto, y todo, como una seda. Pues no señor. Si Don Quijote viviera, exclamaría: “¡Con España y con Brasil hemos topado, Sancho!”. En efecto, se produjo el encontronazo el primer día de la IV Cumbre de la Unión Europea, Latinoamericana y del Caribe que tuvo lugar en Viena la semana pasada. El presidente Evo Morales se destapó con expresiones que molestaron seriamente a España y a Brasil por haberse referido ofensivamente a Repsol y a Petrobras, aunque sin llamarlas por sus nombres.
Refiriéndose a la empresa hispana, Don Evo le interpretó la gastada cantinela de los 500 años de opresión, y añadió que el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, aún no había concretado la promesa que le hizo, en una decisión digna de agradecimiento, de condonar toda la deuda boliviana, además de haber prometido elegantemente que, a pesar de la nacionalización de Repsol YPF, España proseguiría sus programas de cooperación a Bolivia. El propio Presidente del Gobierno español que trató con tanta consideración al entonces candidato presidencial boliviano al que recibió en Madrid, también advirtió luego que será “firme en la defensa de los intereses españoles”. El presidente de Repsol, Antonio Brufau´, informó a Morales que, aún cuando su empresa está “dispuesta a negociar”, si no encuentra condiciones razonables, recurrirá a los tribunales internacionales. Rodríguez Zapatero reconoció el derecho de Bolivia de nacionalizar sus hidrocarburos, pero también el de que “toda inversión necesita una razonable rentabilidad”.
Contra la brasileña Petrobras, Don Evo descargó también improperios, justo horas después de que el ministro de Energía, Rondeau, y el presidente de Petrobras, Gabrielli, entablaran en La Paz y en forma educada conversaciones con sus homólogos bolivianos, sobre las nuevas circunstancias creadas por la nacionalización. El ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Celso Amorín, hablando en nombre del presidente Lula, comentó las expresiones de Evo Morales con “indignación”, y rechazó “enérgicamente” que Petrobras, “en algún momento haya operado deliberadamente al margen de la ley” (bolivianas).
¿Cómo quiere el Gobierno de La Paz que los inversores vengan a Bolivia para impulsar un desarrollo concertado y crear puestos de trabajo? A este paso y por más que los colaboradores del Presidente traten de poner vaselina a las impertinencias que comentamos, Bolivia quedará más aislada de un mundo que progresa a grandes zancadas. Al final, de este ingrato vodevil, el presidente Morales tuvo que retractarse, y las partes ofendidas lo aceptaron con diplomática benevolencia, mientras que el vicepresidente García Linera tuvo que bajar la tensión declarando que Bolivia ofrece a los inversionistas reglas duraderas, seguridad jurídica y márgenes de ganancia y rentabilidad.
Un dato anecdótico. Evo ganó gran popularidad internacional en sus viajes triunfales por Europa y ahora que hizo escala en el mismísimo centro del viejo continente, allí pronuncia unas palabras que dañan las esperanzas en una Bolivia que quiere modernizarse en base a su riqueza energética, con la indispensable colaboración de capital y tecnología extranjera.
*José Gramunt es sacerdote jesuita y director de ANF.
Vuelve la guerra fría
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, pidió a los gobernantes y periodistas europeos no “demonizar” a Bolivia y Venezuela porque, según dijo, ese comportamiento pertenecía a la época de la guerra fría.
Dispersión en Viena
La cuarta Cumbre UE-América Latina acabó ayer en Viena con una pomposa declaración sobre la “asociación estratégica” entre ambas regiones,
Dr. Estabilidad
Con toda la euforia de la nacionalización y sus desenlaces, una mala y buena noticia han pasado desapercibidas.
Harta tierra
Creo que todos estamos conscientes de los abusos realizados por algunos políticos, con el propósito de lograr groseras concesiones de tierra que, necesariamente, deben ser revertidas al Estado, para su redistribución a los que no la tienen.