La cuarta Cumbre UE-América Latina acabó ayer en Viena con una pomposa declaración sobre la “asociación estratégica” entre ambas regiones, pero sin grandes resultados concretos y con los dirigentes latinoamericanos sumidos en una preocupante dispersión. Sin duda, Evo Morales y la nacionalización de los hidrocarburos bolivianos no sólo han centrado todas las atenciones, sino que están en el origen de varios problemas con Brasil y con España, entre otros. Pero quien ha tirado de más hilos —para dar puntadas o deshilachar costuras existentes— ha sido Hugo Chávez.
Cuando se estaba recuperando económicamente y la democracia, con algunas excepciones, parece más asentada, América Latina ha vuelto a instalarse en la incertidumbre. Son meses de elecciones en muchos de sus países, con la subida de unas izquierdas con modelos muy diversos, y los avances, al menos en los países andinos, de un populismo indigenista. No es un hecho menor que Morales haya recogido velas tras su encuentro con Zapatero, después de unas declaraciones fuera de tono criticando a España por no haber aumentado aún su ayuda ni condonado la deuda, y de afirmar —en contra del derecho— que las nacionalizaciones no tenían por qué conllevar indemnizaciones. Con todo, no ha dado seguridades concretas de cómo negociará con las empresas en los próximos seis meses.
Pese a la falta de resultados, no habrá sido una cumbre inútil. Es significativo el esfuerzo que ha puesto la presidencia austriaca de la Unión, lo que demuestra que América Latina importa a todos, y ya no despierta indiferencia en países con menos vínculos históricos y culturales. No es sólo una cuestión española, sino que se ha europeizado, al menos como preocupación. Se ha puesto de manifiesto una mayor dependencia mutua entre la UE y América Latina, y de ahí el deseo europeo de que ésta ponga su casa en orden. Pese a la voluntad europea de tratar con grupos de países, como Mercosur, la Comunidad Andina o Centroamérica, más que con Estados individuales, poco podrá hacer la UE para fomentar integraciones regionales en América Latina hasta que se calmen las aguas de estos cambios. Pero sí debe abrir sus mercados si verdaderamente es partidaria del multilateralismo y de la equidad comercial.
Resultados positivos de la cumbre son que la UE abra negociaciones para un acuerdo de asociación y libre comercio con Centroamérica, cuya integración regional avanza, y la creación de una asamblea parlamentaria que reúna periódicamente al Parlamento Europeo y las cuatro cámaras regionales existentes en América Latina. El presidente de la Eurocámara, Josep Borrell, tiene razón al afirmar que América Latina “no necesita dádivas, sino oportunidades”, pero debió añadir que las divisiones internas latinoamericanas pueden frustrar las pocas esperanzas que se han planteado.
*Editorial del 13 de mayo de 2006 de El País de Madrid para La Razón.
Vuelve la guerra fría
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, pidió a los gobernantes y periodistas europeos no “demonizar” a Bolivia y Venezuela porque, según dijo, ese comportamiento pertenecía a la época de la guerra fría.
Grave desliz
¡Tan fácil que parecía nacionalizar los hidrocarburos: dictar un decreto, y todo, como una seda.
Dr. Estabilidad
Con toda la euforia de la nacionalización y sus desenlaces, una mala y buena noticia han pasado desapercibidas.
Harta tierra
Creo que todos estamos conscientes de los abusos realizados por algunos políticos, con el propósito de lograr groseras concesiones de tierra que, necesariamente, deben ser revertidas al Estado, para su redistribución a los que no la tienen.